Trabajadores del Frigorífico Tacuarembó y la ciudadanía en general, se movilizaron este jueves 17 de septiembre contra la reestructura anunciada por la corporación multinacional de origen brasileño Marfrig, que incluye 150 despidos y una rebaja salarial de entre 45% y 50%. Actualmente, unos 1.300 trabajadores se encuentran en el seguro de desempleo y, según denunció el presidente de la Asociación de Empleados y Obreros del Frigorífico Tacuarembó, Hugo Galvez, la empresa pretende no retomar la actividad hasta alcanzar un acuerdo sobre la reestructura. El dirigente afirmó que el sindicato rechaza de plano los despidos y la rebaja salarial, aunque está dispuesto a negociar formas de trabajo. “Podemos sentarnos a negociar formas de trabajo, pero sin que se toque el salario y sin que despidan a los trabajadores”.
Galvez dijo al Portal del PIT-CNT que la multinacional Marfrig pretende llevar adelante en Tacuarembó una reestructura similar a la planteada anteriormente en su planta de Colonia, que incluye 150 despidos y una rebaja salarial de entre 45% y 50%.
Según explicó, la reducción de los ingresos estaría vinculada directamente con la “modificación del sistema de incentivos por producción”. La propuesta empresarial implicaría “reducir los ritmos de trabajo y, como consecuencia, disminuir de manera significativa el incentivo que perciben los trabajadores”.
A raíz del planteo de la empresa, aproximadamente 1.300 trabajadores del Frigorífico Tacuarembó se encuentran actualmente en el seguro de desempleo. Galvez explicó que la planta cuenta con una plantilla de alrededor de 1.700 trabajadores y que permanecen operativos los sectores de elaborados y algunos servicios.
La empresa, según señaló el dirigente sindical, pretende “no retomar la actividad hasta alcanzar un acuerdo con los trabajadores sobre la reestructura”. Sin embargo, el sindicato rechazó los despidos y la rebaja salarial. “Nosotros ya rechazamos de plano los 150 despidos, más la rebaja salarial. Lo que decimos es que podemos sentarnos a negociar formas de trabajo, pero sin que se toque el salario y sin que se le pida a la gente que se vaya”.
Uno de los principales cuestionamientos del sindicato está dirigido al argumento empresarial de que el frigorífico atraviesa dificultades económicas y necesita una reestructura para garantizar su sustentabilidad y viabilidad en el tiempo. En tal sentido, Galvez rechazó esa explicación y señaló que, a su entender, los niveles de actividad del Frigorífico Tacuarembó no se corresponden con una situación de crisis económica. “Es imposible que la empresa tenga problemas económicos cuando hoy el frigorífico representa casi el 13% de toda la faena nacional”.
El dirigente sindical agregó que Marfrig cuenta en Uruguay con cuatro frigoríficos -Tacuarembó, Colonia, San José y La Caballada- que, según sus cifras, representan en conjunto alrededor del “27% de la faena nacional, mientras que solamente Tacuarembó concentra aproximadamente el 13%”.
Galvez recordó además que “durante los últimos 20 años el Frigorífico Tacuarembó se ha ubicado entre los tres primeros establecimientos del país en volumen de faena y que, durante los últimos cuatro o cinco años, ha ocupado el primer lugar”.
“Viene cerrando con faenas anuales de casi 300.000 cabezas. A eso hay que sumarle todos los subproductos que procesa”, señaló. También destacó el crecimiento de la producción de hamburguesas. “No hace más de un año hicieron una planta de hamburguesas en donde pasaron de producir 4.000 kilos de hamburguesas a casi 40.000”, explicó.
Para el presidente del sindicato, el planteo empresarial responde a un modelo de negocios basado en “incrementar la facturación y la producción a partir de una reducción de los costos laborales.
Galvez también ubicó el conflicto en el marco de una “disputa histórica” dentro de la industria frigorífica vinculada con el precio del ganado. “Acá también hay una puja histórica dentro de la industria frigorífica, que es por el precio del ganado”.
En ese sentido, señaló que el valor del ganado gordo se encuentra actualmente por encima de los seis dólares por kilo de carne puesto en planta y cuestionó la decisión de distintas empresas de reducir o detener temporalmente su actividad. “Hicieron lo que están haciendo ahora con BPU, que mandaron a licencia, y con La Caballada, que también mandaron a licencia. Lo que hace la industria es bajar la faena para hacer bajar el precio del ganado", afirmó.
Esa situación también genera “presión” sobre el Poder Ejecutivo para obtener mayores exoneraciones tributarias. “Esa también es la puja histórica y, aparte, esto presiona al Gobierno para que le exoneren de más impuestos de los que tienen. Y en el medio estamos los trabajadores”.
Uno de los puntos centrales de la propuesta empresarial es la modificación de los ritmos de producción y, en consecuencia, de los incentivos que forman parte del salario de los trabajadores.
Galvez explicó que en determinados sectores de producción el ingreso está directamente relacionado con el ritmo de trabajo. Por eso, una reducción de la velocidad de faena tendría un impacto directo sobre los ingresos.
“El trabajador tiene un salario que está ligado al ritmo de destajo. Por eso es que viene la rebaja salarial, porque ellos lo que pretenden es bajar las velocidades y nosotros tenemos un incentivo donde están atadas las velocidades de cuánto se faena por hora”, explicó.
Según detalló, actualmente en determinados sectores se trabaja a una velocidad de alrededor de 135 animales por hora, mientras que la propuesta empresarial apunta a reducir ese ritmo a 100 animales por hora.
“Cuando se trabaja a 135 la hora, en estos sectores, el promedio de incentivo anda más o menos en el 240 o 250%. Con esto lo que harían es bajar a 100 y el incentivo caería al 100%", explicó.
Para Gálvez, esa modificación supondría “una pérdida de más del 40% del salario percibido por los trabajadores afectados”.
“La empresa quiere bajar la velocidad de producción y hacer una rebaja salarial en los incentivos. Te van a tener más tiempo trabajando adentro por menos plata porque así el incentivo se cae”, afirmó. A modo de ejemplo, explicó que un trabajador de un sector de producción que actualmente trabaja a una velocidad de 125 animales por hora puede alcanzar un incentivo equivalente al 240% de la hora efectiva trabajada. Si la velocidad se reduce a 100 animales por hora, ese incentivo disminuiría considerablemente. “La idea de ellos es producir 1.400, entonces hacen 1.400 animales con menos gente y menos salario”.
Movilización y repercusión departamental
Ante esta situación, los trabajadores sindicalizados convocaron a una movilización para rechazar la reestructura y llamaron a participar no solamente a los trabajadores del frigorífico, sino también a la ciudadanía de Tacuarembó.
El dirigente señaló que el conflicto pasó a ser considerado “un asunto de interés departamental” y destacó el respaldo recibido desde distintos ámbitos. En ese sentido, indicó que la Junta Departamental de Tacuarembó emitió un comunicado de apoyo a la movilización y que desde la Intendencia se brindó “respaldo logístico” para la actividad.
También destacó que dirigentes y representantes de distintas fuerzas políticas del departamento, entre ellas el Frente Amplio, el Partido Nacional y el Partido Colorado, se acercaron al sindicato y se pusieron a disposición para colaborar en la búsqueda de una solución.
Por otro lado, dijo que la situación repercute negativamente en el departamento de Tacuarembó. “Hoy en Tacuarembó, a partir de que la gente entra en el seguro de desempleo, en la plaza del comercio se deja de percibir 1.5 millones de dólares por mes”.
Galvez sostuvo además que la medida “profundiza” una situación laboral que ya considera preocupante en el departamento. “Estamos en un departamento que ya está en situación de emergencia desde el punto de vista laboral. Está quinto a nivel de los departamentos que más desocupación tiene y esto agrava aún más la situación”.
“Hay una incertidumbre terrible por todo esto. El trabajador no tiene capacidad de ahorro, lo que gana se lo gasta”, afirmó.En ese sentido, señaló que los trabajadores organizan su economía familiar sobre la base de un determinado nivel de ingresos y que una reducción salarial de esa magnitud tendría consecuencias importantes.
“Esto le pega un golpe terrible porque el trabajador tiene su economía, su presupuesto en base a un salario y cuando te lo reducen a la mitad se complica”, puntualizó.