Este viernes se realizó el V Encuentro de la Comisión de Seguridad Social del PIT-CNT denominado “40 años de transformaciones en el mercado de trabajo uruguayo: nuevos empleos, viejas desigualdades y desafíos para el futuro”, organizado por el Equipo de Representación de las y los Trabajadores ante el Banco de Previsión Social (ERT-BPS). El estudio presentado en el encuentro de la COSS analiza la evolución del empleo desde 1986 y aborda, entre otros ejes, “la reducción de la informalidad y de la jornada laboral, el crecimiento del empleo femenino y de los sectores de mayor calificación, así como las desigualdades que persisten, el envejecimiento de la población y de la fuerza de trabajo, el cuentapropismo, las nuevas formas de empleo y el impacto de la inteligencia artificial y la robótica”. El vínculo entre “las transformaciones del mercado laboral y los desafíos para la seguridad social” constituye otro de los principales aspectos planteados.
El foro que se realizó en la sede del PIT-CNT contó con la participación de Laura Martínez, responsable de la Comisión de Migrantes de la central sindical; Carlos Clavijo, director del ERT-BPS; Federico Araya, director Nacional de Empleo; Joaquín Pascal del Centro de Estudios Etcétera; y el economista Hugo Dufrechou, integrante del ERT-BPS.
Laura Martínez, integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, señaló que el informe es “muy completo” y que representa un desafío. “Para nosotros también son 40 años de lucha. Desde 1986 a la actualidad, que es el período que se marca en el informe, la clase obrera ha transitado un proceso de consolidación, de expansión de derechos, con el PIT-CNT como protagonista central de estas transformaciones”.
En ese marco, citó a Eduardo Galeano y su poema Los Nadies: “Los hijos de nadie, los dueños de nada”. Agregó que ser un “Nadie” es “ser invisibilizado por el sistema socioeconómico. No tener caras, sino ser brazos. No tener nombre, sino ser un número, una estadística simplemente”.
“¿Qué hacemos con los datos y la información? Nuestra tarea como movimiento sindical, como clase obrera, es ponerle cara, ponerle nombre, ponerle derechos y conquistas para la mejor vida de los trabajadores y trabajadoras. Entonces, cuando el informe habla de avances, recordé grandes conquistas y luchas que hicieron otros compañeros y compañeras anteriores a mí”, mencionó.
El informe habla de la reducción de la informalidad, de la caída de la jornada laboral, del crecimiento de la tasa de actividad y de empleo y de la expansión de sectores de alta calificación. “Estas cuestiones de avances son fruto de la lucha de la clase obrera, no solamente de la clase obrera, de las organizaciones sociales, de los actores sociales y del pueblo entero”.
Entre las principales conquistas del período que abarca el informe, desde 1986 a la fecha, mencionó “la resistencia al neoliberalismo de los años 90, la defensa de las empresas públicas, la restauración y la consolidación, la importancia de la consolidación de los Consejos de Salarios, la ley del fuero sindical, de la negociación colectiva del 2009, la inclusión de los sectores históricamente postergados como el sindicato doméstico”.
“Yo soy hija de trabajadora doméstica, y créanme que gracias a esa ley una trabajadora pudo volver a su casa y tener un oficio reconocido legalmente. El impacto que crea esa cuestión en un trabajo de condiciones realmente terribles en esa época es muy importante, y todavía hay mucho por hacer sobre ese sector”, dijo.
Martínez mencionó también “las comisiones bipartitas de seguridad y salud, y el SUNCA, que a través de la ley de responsabilidad social y empresarial, volvían a casa después tranquilos de saber que iban a estar con su familia”.
Se refirió asimismo a la licencia por maternidad y cuidados. “Cuando se habla de los avances respecto a género, en verdad también los sindicatos, hoy por hoy, está demostrado que cada vez más colocamos cláusulas no salariales a la negociación colectiva que tienen que ver con los cuidados”.
También destacó “el Fondo de Garantía de Créditos Laborales, que es muy importante”, para que cuando se vauna empresa del país, los trabajadores no queden desprotegidos.
“Estamos conmemorando los 60 años de unidad sindical, bajo la consigna Construyendo futuro desde los cimientos. Esto significa que aprendemos de las luchas pasadas, pero marcamos una perspectiva, y estamos marcando una estrategia de desarrollo nacional que nos garantice mejores condiciones de vida para todas y todos”, agregó.
Martínez consideró necesario “valorizar, porque en verdad, todos estos momentos, cuando se habla de 40 años de avances en el mercado laboral, 60 años de lucha y unificación, también hay que hablar de resignificar y valorizar la organización sindical para este mercado de trabajo que diagnosticando”.
“Hay dos palabras importantísimas: democracia y libertad. Y vaya que para esta unión libre y participativa para una misma clase son realmente las garantistas de esta democracia que hay en nuestro país y de la libertad”.
En cuanto a los desafíos, señaló que “son persistentes”. El documento plantea desafíos que no escapan a la realidad de la región. “Se mencionaron todos los cambios demográficos que se están viviendo en América Latina y el Caribe, hablamos del envejecimiento de la fuerza de trabajo, las brechas de género en el desempleo, el desempleo juvenil, la expansión del cuentapropismo, la informalidad de sectores”.
“Para nosotros la evidencia científica es la base, porque pasamos de la evidencia a la estrategia sindical y esa práctica la hacemos Congreso tras Congreso”, aseguró. Agregó que “hace muy poco se realizó el XV Congreso en donde lo que plantea el informe actual se manejó para hacer una síntesis y propuestas que transformen la sociedad y las condiciones de vida”, dijo la dirigente sindical.
“Una de las propuestas en la que estamos inmersos es en una mesa de diálogo nacional tripartito, en donde estamos acordando lineamientos estratégicos que nos permitan un desarrollo económico con el trabajo como eje central y que nos permita fortalecer las capacidades nacionales”, agregó.
En cuanto a la brecha de género, Martínez sostuvo que hay mucho pendiente. “Yo sé que el informe hace una foto muy positiva de este proceso de 40 años, pero nosotras somos muy críticas de todo lo que falta hacer. Sí, hubo una reducción sustancial de las brechas de género. Sin embargo, persisten. Se han agravado en el desempleo”.
En cuanto a la composición de los ocupados, dijo que “54% son varones, 46% son mujeres”.
“Sí, hay igualdad en el mercado de trabajo uruguayo, pero no está consolidado, porque tenemos dificultades todavía en el acceso al empleo, pero también en la calidad del mismo. Y esto se ve en los cuidados. Esto se ve porque no tenemos trayectorias continuas, porque en verdad, cuando hay que elegir en la familia quién se dedica a las tareas de cuidado, ya sea por niños, niñas, adultos mayores, personas en situación de discapacidad, siempre son las mujeres las que terminan realizando esas tareas”, indicó. “Es más, por sus propios salarios más bajos, se termina tomando una decisión también económica. Y somos las mujeres las que estamos asumiendo esas tareas, ese trabajo no remunerado, y ahí hay que hacer foco”.
Dijo que para ello, el movimiento sindical también tiene una propuesta sobre la mesa, que es la sobretasa al impuesto al patrimonio, que es un del 1% y destinada a combatir la pobreza infantil, porque la pobreza infantil, como dice Carolina Spielmann, tiene cara de mujer”.
“Es muy importante seguir avanzando en cláusulas no salariales y en ponerle recursos económicos a las leyes que tenemos para poder seguir avanzando en ese aspecto”, dijo.
En cuanto a las nuevas formas de trabajo, Martínez resaltó la situación de los trabajadores de plataformas. “Es la informalidad estructural, tenemos una normativa que realmente flexibiliza, consolida la asimetría en la relación de trabajo, desconoce la subordinación que hay en la dependencia de trabajo real”.
“Porque si bien jurídicamente, a través de la jurisprudencia, ha habido casos en trabajo de plataforma que se reconoce esa relación de dependencia, esta normativa lo que hace es reconocer a los trabajadores como independientes, dejándolos por fuera de esta protección tan importante como la seguridad social que brinda a los trabajadores en relación de dependencia”.
Agregó que la mayoría de los trabajadores de plataformas en Uruguay están vinculados a la migración. “Si bien nosotros tenemos una normativa robusta, Uruguay, en lo que es la realidad regional, es faro en lo que tiene que ver con la normativa de protección con perspectiva de derechos humanos. Aunque tenemos dificultades para garantizarle los derechos que los papeles dan a los trabajadores y trabajadoras migrantes”.
Añadió que “las empresas precarizan y estas nuevas formas de plataforma son un sistema muy perverso que dista de todos los principios conquistado a través de la negociación colectiva”.
“No puede ser que un delivery salga de su casa y esté expuesto a quebrarse una pierna o perder la vida por entregar una hamburguesa. Realmente nos tiene que interpelar que estén en ese sistema de protección absoluto y eso es lo que se encuentra”, cuestionó.
“No puede ser que un trabajador no tenga con quién hablar y que sea un algoritmo el que le gestione su tarea y el que lo desvincule sin poder hablar con nadie, sin poder organizarse. Son absolutamente formas nuevas de trabajo que debemos revisar y sobre eso nosotros, como clase obrera, estamos accionando”, aseguró.
“Tenemos que seguir construyendo las bases para un trabajo digno y para una vida digna. Necesitamos organizaciones y sindicatos más fuertes con más participación. La negociación colectiva es el camino, la solidaridad es la herramienta que tenemos y el método es la herramienta sindical para poder transformar y mejorar este mundo de trabajo que nos presenta esta investigación”, puntualizó.
Mercado laboral y seguridad social deben avanzar juntos
Por su parte, Carlos Clavijo, director del ERT-BPS, señaló que si se habla de seguridad social y no se habla de mercado laboral, existe un error, porque, de lo contrario, no se entiende cómo se generan las políticas. Además, sostuvo que “la seguridad social tiene que acompañar al mercado laboral”.
Dijo que en el diálogo sobre seguridad social se ha planteado que algunos sectores de actividad no están acompañando al mercado laboral en materia de seguridad social y que, por lo tanto, “después se cuenta con una excelente prestación de seguridad social que no se hace efectiva, no se hace carne, porque no se llega a ese derecho”.
En los convenios colectivos hay más de 400 cláusulas que acompañan los cuidados, y eso es importante. Por eso, señaló que hay que seguir defendiendo también los Consejos de Salarios, donde no sólo se hable de salarios, sino también de condiciones y de acompañar este mercado laboral. “Si no, no vamos a tener la protección social que queremos tener”, afirmó.
El equipo de seguridad social tiene como objetivo analizar el mercado laboral para tener propuestas en materia de seguridad social y acompañar a los compañeros en cada rincón del país para que transmitan las problemáticas e incertidumbres que tienen. “El propósito es tratar de transformar esas situaciones en propuestas y después ver qué correlación de fuerzas existe para cambiar esa realidad”, manifestó Clavijo.
Cuatro décadas de transformaciones en el trabajo
A su turno, Joaquín Pascal, del Centro de Estudios Etcétera, presentó el informe “40 años de transformaciones en el mercado de trabajo uruguayo: nuevos empleos, viejas desigualdades y desafíos para el futuro”, elaborado en conjunto con Fernando Isabella y en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert. El estudio señala que, para el mundo del trabajo, en las últimas cuatro décadas se han producido una serie de cambios importantes en Uruguay.
Pascal dijo que el objetivo del informe es aportar, desde una base sólida, “indicadores e información a un debate acerca de los desafíos del mercado de trabajo poniendo el foco en problemas estructurales del país”.
En tal sentido, expresó que el Uruguay actual es un país distinto al de hace cuatro décadas. “No sólo ha reducido la brecha de género, gracias a la incorporación de mujeres al mercado de trabajo, sino que también, a lo largo de ese período, se ha creado trabajo de calidad en sectores que requieren trabajadores más capacitados y que se diferencian de los sectores de actividad más tradicionales”.
También se ha logrado que “sean cada vez más los trabajadores que cuentan con acceso a derechos básicos”, como los seguros de desempleo y salud, y que podrán cobrar una jubilación gracias a sus aportes. Por otro lado, se ha logrado reducir la jornada de trabajo, dijo.
Sin embargo, a pesar de estos grandes avances, a lo largo del tiempo han persistido algunas “brechas relevantes” y también se suman “desafíos” en el presente. “No sólo la población se ha envejecido, sino que también se ha envejecido la fuerza de trabajo y, en la medida en que ese proceso se mantenga durante las siguientes décadas, se verá reducida en número la fuerza de trabajo”, manifestó.
Pascal remarcó que “el auge de la Inteligencia Artificial y la robótica, si bien pueden potenciar al mundo del trabajo y a la economía por la vía de la productividad, también pueden ser empleados para sustituir mano de obra por capital y, por esa vía, potenciar la reducción de la fuerza de trabajo”.
Puntualizó que, “si bien se redujo la informalidad, lo que es una gran noticia, esta ha persistido en sectores de actividad específicos y entre modalidades como es el caso de los cuentapropistas”.
Remarcó que “el desempleo, si bien se ha mantenido, afecta en forma desigual y en mayor medida a las mujeres, a los trabajadores más jóvenes y, más recientemente, a los trabajadores del interior del país”.
Una seguridad social acorde a los cambios del trabajo
El economista Hugo Dufrechou, integrante del ERT-BPS, manifestó que, así como se ha transformado el mercado de trabajo, también tiene que transformarse la seguridad social y la forma de financiarla.
“La descompaginación entre cómo se piensa un sistema y cómo es la base material que lo sustenta genera desequilibrios que después terminan ajustándose por el lado de los derechos de los trabajadores”, indicó.
Remarcó que el mercado de trabajo es un “sistema vivo” que cambia con el tiempo y que hay que atender esos cambios y estar proactivos desde el nivel sindical y también desde las instituciones para mejorar las condiciones de los trabajadores y sus familias.
Dufrechou dijo que otro aspecto importante tiene que ver con la “feminización de la clase obrera y los impactos sociales que tiene”. Este cambio está poniendo de manifiesto la importancia de “seguir profundizando y mejorando el Sistema Nacional de Cuidados”.
También se refirió a la importancia del “crecimiento del cuentapropismo” dentro de la clase trabajadora, lo que no es propio de la última coyuntura de las plataformas digitales, porque viene de los años 90 y tiene que ver con la “flexibilización y precarización del trabajo”.
El crecimiento del empleo femenino
Mientras tanto, Federico Araya, director Nacional de Empleo, señaló que el cambio más relevante en los últimos 40 años es el “despegue de la tasa de empleo en las mujeres mayores de 30 años”.
Dijo que, “más allá de que la economía uruguaya se encuentre estancada desde hace mucho tiempo, el crecimiento de los últimos 24 meses es menor al planificado y los últimos datos de la producción son peores a los estimados. Sin embargo, el empleo se mantiene resiliente a todos estos choques, pero, sobre todo, el empleo en las mujeres no cede, lo cual es una muy buena noticia”.
También expresó que, cuando se analiza la brecha de empleo por género después de la pandemia, “se observa una caída de esa brecha, pero que tuvo su piso en 2020 porque los empleos que más se perdieron fueron de varones”.
“La recuperación de los puestos de trabajo se dio con más fuerza durante 2021, 2022, 2023 y 2024 en los varones, y 2025 fue el primer año en que la brecha de empleo por género volvió a caer, lo que es una buena noticia”, dijo.
En cuanto a la caída de los nacimientos, de 45.000 en 2014 a menos de 30.000 en la actualidad, expresó que “las mujeres de menor nivel educativo comienzan a tener menos hijos, lo cual es un dato que repercutirá en el mercado laboral del futuro”.
“Esos relatos de tragedia y de que vamos a desaparecer son una preocupación de la clase dominante o de mayores ingresos, porque las personas de menores ingresos dejan de sostener el sistema de seguridad social”, argumentó Araya.