La embajadora de Cuba en Uruguay, Lissett Pérez, visitó la sede del PIT-CNT en el marco de las acciones de solidaridad que el movimiento sindical y el pueblo uruguayo vienen desarrollando ante el embate feroz de agresiones y bloqueo de la administración Trump, que sin pudor alguno, admite que pretende arrasar pueblos y naciones “hasta llevarlas a la edad de piedra”. La embajadora de Cuba en Uruguay, hizo uso de la palabra al inicio de la sesión de la Mesa Representativa Nacional Ampliada, saludó la solidaridad sindical y de todo el pueblo uruguayo y analizó el escenario actual de su país en medio del recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos. Denunció una historia “prolongada de agresiones”, alertó sobre nuevas formas de “terrorismo mediático” y destacó la solidaridad del pueblo uruguayo como una contracara clave frente al bloqueo.
En un contexto internacional marcado por tensiones y sanciones crecientes, la embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la República de Cuba en Uruguay, Lissett Pérez, sostuvo -en entrevista con el Portal del PIT-CNT- que su país atraviesa “niveles máximos de asfixia” económica, pero reafirmó la capacidad de resistencia del pueblo cubano.
Durante su visita al PIT-CNT, la diplomática repasó episodios históricos de intervención y violencia, cuestionó el rol actual de Estados Unidos -incluyendo figuras como Marco Rubio y Donald Trump- y advirtió sobre el impacto de las campañas mediáticas digitales.
Al mismo tiempo, valoró especialmente la solidaridad del movimiento sindical y de la sociedad uruguaya, que, según afirmó, mantiene viva la memoria y el vínculo histórico con Cuba.
¿Cómo están viviendo este asedio extremo de los Estados Unidos, este embate feroz del imperialismo?
Mi pueblo está resistiendo, sin dudas. Es un pueblo heroico, siempre lo ha sido. Lleva más de 150 años de lucha. Nosotros, como pueblo, primero nos independizamos de España. Las luchas de la independencia fueron largas. Y cuando prácticamente habíamos ganado la guerra, el Ejército Mambí venía a entrar victorioso a la ciudad y nos agarró entonces la intervención norteamericana en Cuba.
Cuba ha sido objeto de varios momentos de intervención, de tutelaje, en todo este período pre-Revolución cubana. Y después de la Revolución cubana, también hemos sido víctimas de agresiones.
Por estos días se conmemora un nuevo aniversario de la victoria de Cuba en Playa Girón frente a la agresión de mercenarios financiados por la CIA para derrocar a Fidel Castro.
El terrorismo ha sido parte de nuestra historia, sobre todo en estos últimos años, porque hemos estado asediados permanentemente. Nuestros pescadores en las costas, nuestros jóvenes que han estado custodiando, los guardafronteras, también han sido víctimas. Se han hecho atentados a aviones en pleno vuelo. Recordamos el avión que despegó de Barbados con 73 personas a bordo, que fue explotado en pleno vuelo por terroristas confesos que vivían en Estados Unidos, en territorio de Florida, y que nunca fueron llevados a la justicia.
Cuba tiene una historia terrible de agresiones, de lesiones contra el pueblo, con daños físicos y psicológicos. Porque el atentado al avión marcó a un montón de familias, generando un efecto devastador.
Pero el terrorismo sigue en nuestra historia, y se puede hablar de guerra biológica, guerra bacteriológica, nos introdujeron el dengue hemorrágico, que mató a montones de niños y a la población en general. O sea, las agresiones han sido una constante en nuestra historia, y siempre hemos estado ahí resistiendo, porque entendemos que la soberanía es un valor del pueblo y de nuestro país, que no es perecedero. La soberanía vale; la independencia y la autodeterminación son derechos humanos, derechos de los pueblos, derechos de nuestro país.
Por tanto, ahí estamos, resistiendo. Por estos días, la asfixia está en sus máximos niveles, porque después de la orden ejecutiva del 29 de enero, ya Donald Trump había declarado que no hay más nada que hacer, que se había aplicado todo. Entonces decidieron dictar esta orden, que lo que hace es sancionar a terceros países si le venden petróleo a Cuba, para que no entre petróleo, para que Cuba viva en la oscuridad, para que Cuba se apague, para que no funcione nada.
La historia de Cuba es de resistencia
La historia ha sido de maldad de Estados Unidos hacia Cuba. Siempre han tratado de demostrar que el gobierno cubano es ineficiente, que no es capaz de resolver los problemas del país. Y nuestro país, en más de 60 años, ha demostrado que generó mucha justicia social, que alfabetizó a la población completa, erradicó el analfabetismo, le dio salud a toda la población, formó personas sanas, con cultura. O sea, las potencialidades de desarrollo humano en Cuba tuvieron mucho esplendor en todas las etapas de nuestro proceso revolucionario.
Por tanto, ellos se han encargado de tratar de frenar, revertir y convencer de que eso no es posible, de que un ejemplo distinto de equidad y de justicia no es viable en este mundo. Que una sociedad diferente no puede desarrollarse en el planeta, ellos no lo conciben ni lo permiten.
Desde el mismo año 59 hay un memorándum del subsecretario adjunto de Estado para Asuntos Interamericanos, Lester Mallory, que planteaba que en aquel momento el pueblo cubano apoyaba a Castro y que había que presionar económicamente a Cuba, deteriorar su economía para que la gente no viera esperanza y dejara de apoyar ese proceso. Eso está escrito en la historia, está publicado por ellos, y ese memorándum es un ejemplo de lo que han hecho con Cuba.
Hoy los mercenarios no solamente usan armas de fuego, sino también micrófonos, redes sociales, con el poder amplificador de Marco Rubio desde el corazón mismo de la administración del imperio.
Exacto. Hoy usan el terrorismo mediático, totalmente. Tienen dinero, desde hace tiempo lo han estructurado. En el caso de Cuba lo destinan a medios digitales que, aunque tú no los busques, el algoritmo te los muestra.
Es una agresión constante que pone a Cuba en negativo, que desacredita. Si Cuba dice que va a avanzar en energías renovables -porque no hay solución que no sea propia-, aparecen esos medios que lo ponen todo en negativo.
Eso genera un ambiente de desesperanza, de descrédito, de etiquetas vacías que no construyen nada. Para Cuba es muy negativo, pero también para ellos mismos, porque el odio termina afectando a todos.
En este momento de ataques contra el pueblo cubano, también surge la solidaridad latinoamericana. ¿En ese contexto se debe leer su presencia en el PIT-CNT?
Claramente. Llevo cuatro meses en Uruguay y lo que he sentido desde que llegué es mucho afecto. Ustedes tienen reservas de gratitud muy profundas.
He visto en los trabajadores uruguayos un conocimiento muy profundo de la historia, una comprensión de por qué ocurren las cosas, un afecto tremendo por Cuba. Y un agradecimiento que sorprende, incluso en jóvenes.
Ayer estuvimos en el Teatro El Galpón, en una obra de Santiago Sanguinetti, “Terraplanismo”, y al final los actores dijeron que la función era en solidaridad con el pueblo cubano, y el público se levantó. Ese sentimiento es muy fuerte. Significa que hay dignidad, agradecimiento y reservas morales. Eso nos da esperanza. Creo que la única forma de enfrentar ese odio, que tiene detrás corporaciones y mucho dinero, es poner el sentimiento, los afectos, ser más humanos.
Esto es también una filosofía de vida, por nuestros hijos, por nuestros nietos, por la humanidad. Está en juego la civilización humana. La articulación entre los pueblos es fundamental.
Frente a un imperio que quiere borrar todo, que no tiene ética, que cuestiona incluso los derechos humanos y la democracia que antes defendía, estamos ante una imposición de una dictadura global.
Entonces, cuando hablamos de dictadura o de violación de derechos humanos, tenemos que saber de quién estamos hablando. No tergiversar. Identificar quién nos quiere dividir, quién no nos quiere juntos, quién quiere exterminar la especie. Porque es lo que están haciendo, no solo con el planeta y el medioambiente, sino con los seres humanos. Es un terrorismo complejo, con muchas aristas.