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“Se puede ganar a pesar de todas las herramientas que el fascismo tiene a su disposición”
José Olivera: "El triunfo de Lula es una victoria antiimperialista, antifascista, democrática y en defensa de la soberanía"
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El secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, José Olivera (FENAPES), destacó cuatro características de la victoria electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, su carácter “antiimperialista, antifascista, democrático y de defensa de la soberanía nacional”. Además, subrayó el protagonismo de la movilización popular y la disputa en las redes sociales, donde cuestionó el papel de las grandes corporaciones tecnológicas, en particular Meta, y de los algoritmos que “favorecieron al candidato de ultraderecha”. En ese escenario, destacó la importancia de disputar el territorio digital, "cruzar y penetrar la línea del enemigo" y elogió el trabajo de André Janones, el creador y líder del canal de difusión de WhatsApp denominado "Ejército de Lula", que nucleó a más de 10 millones de personas para coordinar una estrategia de movilización digital masiva.

El secretario de Relaciones Internacionales del PIT-CNT, José Olivera, y Javier Acosta, de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE), participaron como observadores en la segunda vuelta electoral de Brasil, en la que resultó reelecto presidente Luiz Inácio Lula da Silva, tras un balotaje histórico en el que logró revertir un resultado negativo, obtenido en primera vuelta a favor del candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro.

Olivera participó en el acto de cierre de campaña del Partido de los Trabajadores (PT), realizado el sábado 24 de octubre en la avenida Paulista, en San Pablo y durante la jornada electoral del domingo, estuvo en el búnker de Lula, ubicado en el hotel Inter Continental de esa ciudad.

“Para nosotros, la jornada comenzó el sábado, cuando participamos en el acto de cierre de campaña en la ciudad de San Pablo, en la popular avenida Paulista. Allí, efectivamente, y como es propio de la idiosincrasia brasileña, se vivió una fiesta popular, una mezcla de carnaval y campaña electoral, en la que destacaba la presencia de determinados sectores sociales. Particularmente, quiero remarcar la presencia de muchísimos jóvenes, y adultos mayores”, relató Olivera en diálogo con el Portal del PIT-CNT.

Agregó que los dos extremos etarios tuvieron un papel destacado en términos sociales. “El propio Lula reconoció esa participación, después de conocerse los resultados. Pero el sábado San Pablo era una marea roja. No había lugar por donde transitar sin encontrar grupos, familias, estudiantes, adultos mayores y trabajadores en general”.

“Llamaba especialmente la atención la presencia de esos dos sectores sociales, un elemento que hacía presagiar un buen resultado, aunque había que tener mucho cuidado, porque a veces los microclimas pueden jugar una mala pasada”, dijo el dirigente sindical.

“Desde la mañana del sábado, cuando llegamos a San Pablo junto con el compañero Javier Acosta, de COFE, en representación del PIT-CNT e invitados por la CUT de Brasil, la CTB y las centrales sindicales brasileñas para observar y participar del proceso electoral, vimos una movilización constante y masiva en las calles”, dijo. Agregó queeso ocurría en un territorio que históricamente le ha sido esquivo al PT y al propio Lula en las instancias electorales. “Diversos compañeros y compañeras nos comentaban que esa misma realidad se observaba también en el interior del estado de San Pablo, más allá de la capital, así como en otras zonas del país”.

Era una movilización masiva, con un protagonismo muy fuerte de “jóvenes, adultos mayores y grupos organizados”. También se destacaba la presencia de trabajadores y trabajadoras organizados, movimientos vinculados a la diversidad y organizaciones feministas. “Lula reconoció el papel de las mujeres en esta realidad histórica. Todos esos sectores participaron en un clima de fiesta, de carnaval. Lo percibimos cuando llegamos, el sábado, sobre las 14 horas, a la avenida Paulista, la masividad de la movilización era tal que no nos permitía avanzar”.

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El dirigente sindical también se refirió a las actividades desarrolladas durante la jornada electoral del domingo y destacó el trabajo en las redes sociales como parte de la estrategia que permitió revertir el resultado electoral. “El domingo, ya en plena jornada electoral, las centrales sindicales resolvieron no desarrollar otras actividades locales, incluso por razones de seguridad. Visitamos un centro de votación y después hicimos un seguimiento prolongado de la jornada a través de distintos mecanismos de comunicación”.

La batalla desde el territorio enemigo

En esta estrategia que permitió la remontada electoral de Lula, importa resaltar el enorme trabajo desplegado “en el territorio del adversario, el de las redes sociales”.

“Allí, las grandes corporaciones, como Meta, bloqueaban contenidos y jugaban a favor del candidato de ultraderecha”, remarcó Olivera.

En efecto, medios internacionales como El País de Madrid y The New York Times informaron sobre la filtración de mensajes internos de empleados de Meta que admitieron “restricciones en el alcance de las cuentas del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva”. La controversia se intensificó en la campaña electoral del balotaje lo que llevó a la justicia electoral a exigir “explicaciones y un trato igualitario” por parte de la plataforma. En ese sentido, el diario Folha de Sao Paulo reveló que trabajadores de la empresa Meta (el gigante estadounidense propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp) admitieron, en mensajes internos, que en los últimos días existieron “restricciones” que perjudicaron las cuentas del actual presidente Lula, mientras el algoritmo “recomendaba” el perfil de su adversario, Flávio Bolsonaro.

Otro de los aspecto que destacó Olivera en base a declaraciones de Lula en la noche que se conoció el resultado a su favor, fue el papel que desempeñó el influencer que “desarrolló una estrategia comunicacional, más allá de los medios de comunicación tradicionales, desde el territorio del enemigo, un territorio que estaba fuertemente concentrado, fuertemente manipulado, bajo el control del capital concentrado, en asociación con la extrema derecha a nivel global”.

Lula venía de perder la primera vuelta por dos puntos (47% a 45%) frente a Flávio Bolsonaro. Los sondeos vaticinaban un triunfo holgado de la extrema derecha. Sin embargo, en sólo 21 días todo cambio gracias a André Janones, el reconocido influencer que transformó la campaña a favor de Lula, con su ejército de 11 mil seguidores.

Antiimperialista, antifascista, democrático y de soberanía 

Olivera consideró que la victoria de Lula fue el resultado de la combinación de la movilización popular en las calles con una disputa que también se libró en las redes sociales. Asimismo, sostuvo que el resultado electoral tuvo un profundo significado político para la región y destacó su carácter “antiimperialista, antifascista y democrático, además de su importancia para la defensa de la soberanía brasileña”.

“La combinación de la movilización masiva en las calles, barrio a barrio y localidad a localidad, con la participación de distintos sectores sociales y el protagonismo de grupos como los jóvenes y los adultos mayores, junto con la estrategia de disputar el territorio del adversario -el mundo de los algoritmos y de las redes sociales-, fueron confluyendo como elementos centrales de esta contienda, desde el punto de vista de las formas”, dijo.

En cuanto al contenido, Olivera consideró que hay que hacer una lectura que no puede estar por fuera del contexto global y regional. “En primer lugar, fue una victoria antiimperialista. Nuestra América está amenazada desde sus orígenes por el imperialismo norteamericano. Hoy asistimos a una expresión de ese imperialismo en decadencia que, precisamente por eso, se vuelve más agresivo y violento y considera, más que nunca, la necesidad de mantener a América Latina como su patio trasero”.

“Ahí están la amenaza de la guerra, las presiones comerciales y el ‘Escudo de las Américas’, una especie de Plan Cóndor 2.0. Con Donald Trump dominando la escena regional, vemos cómo confluyen sus intereses con los del sionismo y los grupos concentrados de capital, particularmente los que hoy controlan los grandes conglomerados de las tecnologías de la información y la comunicación. Es decir, el mundo de los algoritmos, que promueve gobiernos e influye directamente en los resultados electorales”, acotó el dirigente sindical.

Olivera agregó que en el caso de Brasil, tampoco se ocultó que el resultado era fundamental para el imperialismo norteamericano, no solamente por su estrategia de afianzar el dominio sobre América Latina, concebida como su patio trasero, sino también porque le resultaba clave sacar a Brasil de los BRICS, el bloque que hoy disputa la hegemonía mundial. “Por eso, este resultado también hay que leerlo en clave antiimperialista”.

En segundo lugar, fue un triunfo contra el fascismo. “Dejémonos de hablar solamente de derecha y extrema derecha, empecemos a hablar concretamente de fascismo. Si no comenzamos a llamar a las cosas por su nombre, contribuimos, de alguna forma, al desorden general, a ese escenario en el que la verdad parece no tener lugar”.

“Lo que tenemos es un avance del fascismo, una vez más aliado con el gran capital concentrado. Un fascismo negacionista, xenófobo, racista y patriarcal, que descree de las formas y del propio sistema democrático y reivindica la superioridad de unos sobre otros”, enfatizó Olivera. Dijo que eso se expresó claramente durante la campaña. “Basta recordar que, en el debate presidencial, el candidato Flávio Bolsonaro llegó a burlarse de su contrincante por tener nueve dedos, como consecuencia de un accidente laboral”.

Dijo que episodio del dedo es un ejemplo. “Se trata de un candidato que se jactaba de la discapacidad de otro, que además perdió un dedo cuando era menor de edad, en el marco de un accidente laboral vinculado a las condiciones de trabajo a las que históricamente han estado sometidos muchos sectores de trabajadores y trabajadoras, incluso por la irresponsabilidad patronal. Creo que eso marca un límite. También marca un límite que un candidato a presidente no sepa decir cuál es el salario mínimo en una región de su propio país”.

Olivera volvió remarcar el carácter “fascista de estos sectores sociales y políticos”. Hay otro ejemplo, dijo, y es “ver en un desfile o en un acto de campaña de Bolsonaro a una persona blanca con una persona negra encadenada, mientras se proclamaba que así terminarían todos los demás. Hay elementos que son típicos del fascismo. Por lo tanto, hablemos de fascismo”. Por ello, remarcó que el triunfo de Lula fue “un triunfo antifascista, así como fue un triunfo antiimperialista”. 

En tercer lugar, fue un triunfo de la democracia. Lula será recordado por la historia como uno de esos actores que “marcan la vida de un país a largo plazo”, en la perspectiva de la larga duración y no solamente desde la mirada del tiempo inmediato, sólo comparable con Getúlio Vargas en el siglo XX. “Ganó en una remontada épica, pero hay que ser claros, el protagonismo fue del pueblo, de la gente, que incluso sobrepasó lo que pensaban las propias estructuras partidarias y, particularmente, el PT. La gente comprendió cuál era la disputa y qué estaba en juego. No quiso quedarse al costado del camino, esperando que los dirigentes le indicaran qué hacer, sino que asumió el protagonismo tanto en la ejecución como en el diseño de la campaña”.

“Lula, que mañana cumple 81 años, dijo algo muy importante en su discurso: ‘Voy a tener que hacer un mejor gobierno’. Esa frase habla de la humildad de un candidato que, en el momento de mayor euforia, fue capaz de hacer una autocrítica que pasó desapercibida para muchos. En los hechos, estaba reconociendo que algo no se había hecho bien y que, por alguna razón, se había llegado a una situación en la que la victoria estuvo en riesgo”, remarcó Olivera

Al mismo tiempo, reconoció el protagonismo de su pueblo y asumió el compromiso de hacer un mejor gobierno. “Eso significa ensanchar los márgenes de la democracia, ampliar la participación popular y profundizar la perspectiva programática para dar respuestas a los grandes problemas que enfrenta hoy la sociedad brasileña. Por lo tanto, también fue un triunfo de la democracia”.

Olivera añadió que la victoria de Lula, a su vez, fue un triunfo de la soberanía. “Así como fue antiimperialista, antifascista, antipatriarcal y antirracista, también fue una victoria de la soberanía nacional. Como bien dijo Lula, ‘Brasil es tan grande que no cabe en ningún patio trasero’”.

“Este país-continente está llamado a desempeñar un papel clave en los equilibrios regionales y mundiales, como lo hace hoy a través de los BRICS. Brasil no podía caer en manos del imperialismo norteamericano y tenía que hacer valer su soberanía. Esta victoria trasciende las fronteras. Tiene un carácter antiimperialista, de defensa de la soberanía y antifascista, con componentes antipatriarcales y antirracistas, y expresa una voluntad de profundización democrática. De todo esto tenemos que extraer aprendizajes para la región y, sobre todo, para el conjunto del campo popular”, remarcó

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En tal sentido, se refirió a que ello ese será uno de los ejes de los grandes debates que se desarrollará en Montevideo los días 2 y 3 de diciembre, cuando, a partir de la convocatoria de diversas organizaciones regionales y nacionales, entre ellas el PIT-CNT, se realice una reunión para discutir las perspectivas del campo popular. “Una perspectiva construida a partir de los aportes de los movimientos sociales, del movimiento sindical y de los partidos políticos del campo popular y progresista”.

“Me siento un privilegiado por haber podido presenciar esta etapa final del proceso. Me hubiese gustado estar desde mucho antes para ver cómo se desarrolló la campaña y conocer de primera mano muchas de las anécdotas que nos contaron durante estas 48 horas previas a la elección. Algunas de esas experiencias nos hicieron recordar iniciativas que, a menor escala y en otro contexto, se desarrollaron en nuestro país entre la primera y la segunda vuelta electoral de 2019. Incluso cuando el Frente Amplio hablaba de una estrategia de campaña que, felizmente, los sectores populares no siguieron y desarrollaron otra cosa”, dijo.

Remarcó el protagonismo popular que el propio Lula reconoció. “Un hombre que cumple 81 años dijo que había aprendido de este joven -en referencia a las nuevas formas de hacer campaña- y de la posibilidad de desestabilizar al adversario desde su propio territorio. “Se puede ganar a pesar de todas las herramientas que el fascismo tiene a su disposición, a través de los algoritmos y de las grandes empresas de los multimillonarios”.

“Es una enseñanza muy clara que, si sabemos interpretar, puede abrirnos una perspectiva formidable. No se trata solamente de contener al fascismo, por más importante y fundamental que sea hacerlo hoy. También se trata de comprender lo que dijo el propio Lula: ‘hay que ensanchar la democracia y mejorar la gestión del gobierno para dar respuestas a las grandes necesidades de nuestro pueblo’”, sentenció.

Esa es la clave. “No alcanza con detener al imperialismo y al fascismo, aunque eso sea primordial. Una vez que se llega al gobierno, también hay que gobernar y dar respuestas a quienes hicieron posible el triunfo. Esto tiene un enorme valor político, porque lo está diciendo un dirigente de 80 años que reconoce que aprendió en esta campaña algo que no había aprendido en toda su vida política. Pero, además, asume el compromiso de hacer un mejor gobierno. Y hacer un mejor gobierno significa, entre otras cosas, dar respuesta a las necesidades de la gente”, puntualizó Olivera.