El secretario de Asuntos Internacionales del PIT-CNT, José Olivera, pronunció un discurso ante la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra, Suiza, en representación de la Internacional de la Educación, a través del cual expresó que la educación no es una cadena de producción, una plataforma de entrega de contenidos y, bajo ninguna circunstancia, una transacción. “Nuestros estudiantes no son datos y nuestras aulas no son mercados”.
Olivera intervino este jueves 4 de junio en la 14a Conferencia Internacional del Trabajo en nombre de la Internacional de la Educación, federación mundial de sindicatos de la educación, que representa a 375 organizaciones y a más de 33 millones de docentes, trabajadoras y trabajadores de la educación en todo el mundo, para presentar las consideraciones del sector sobre el informe del director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
En ese marco, señaló que el documento constituye una “contribución importante a un debate global urgente”, en el que “se reconoce que el cambio tecnológico no es neutral, que la gobernanza es clave y que se necesita un enfoque centrado en las personas y en los derechos”.
“Por ello estamos ante un verdadero momento de definición. El informe nos recuerda que la inteligencia humana, la creatividad y la empatía deben ser protegidas, no desplazadas por la inteligencia artificial, así como que la tecnología debe complementar las capacidades humanas, pero no sustituirlas”, afirmó.
Agregó que, en el ámbito educativo, esa capacidad humana tiene un nombre: “criterio profesional docente”.
Sin embargo, sostuvo que el informe presenta una omisión que no puede pasar inadvertida. “En sus más de 30 páginas, la palabra docente no aparece ni una sola vez y educación se menciona apenas unas pocas veces, casi siempre reducida a un mecanismo para producir competencias para el mercado laboral. La educación no es una cadena de producción, una plataforma de entrega de contenidos y bajo ninguna circunstancia una transacción”, expresó.
“Nuestros estudiantes no son datos y nuestras aulas no son mercados. La educación es un derecho humano fundamental y un bien público, un proceso social y democrático en el que las personas aprenden no sólo a trabajar, sino a pensar, a cuestionar, a convivir y a transformar sus sociedades a través del acceso y producción de conocimiento”, señaló.
Olivera subrayó que en el centro de ese proceso se encuentran las y los docentes. “Como nos enseñó Paulo Freire, enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las condiciones para su construcción”.
“Eso es pedagogía, eso es emancipación y no lo puede hacer ningún chatbot ni lo puede replicar ninguna máquina. Por ello no puede haber una gobernanza legítima de la inteligencia artificial en educación sin la participación activa de las y los docentes y de sus organizaciones sindicales. No somos meros consumidores de tecnología, somos profesionales que comprendemos los procesos de enseñanza y de aprendizaje y el desarrollo humano”, sostuvo.
Situaciones extremas de vulneración
Durante su intervención también destacó que el informe reconoce la existencia de múltiples desigualdades, aunque advirtió que la educación enfrenta actualmente situaciones extremas de vulneración en distintas partes del mundo, particularmente en Palestina.
“Valoramos que el informe reconozca múltiples desigualdades, pero también actuamos en un presente donde la educación está siendo sistemáticamente afectada, siendo Palestina un claro ejemplo de ello. Allí la infraestructura educativa ha sido destruida producto de los bombardeos. Niñas, niños, adolescentes, familias, docentes son víctimas de un genocidio”, manifestó.
Asimismo, señaló que “las y los docentes llevan años sin recibir salarios completos. Los estudiantes aprenden en condiciones de desplazamiento y de trauma. Aun así las y los docentes siguen enseñando, siguen resistiendo, siguen defendiendo el derecho a la educación”.
“Desde aquí expresamos nuestra total solidaridad con las y los trabajadores de la educación palestina, con sus estudiantes, con sus comunidades y exigimos que se respeten sus derechos. El derecho a la vida, a construir su propio destino, a la educación y el derecho a trabajar con dignidad”, afirmó.
Finalmente, Olivera reafirmó la posición de la Internacional de la Educación respecto al futuro de la enseñanza y el desarrollo tecnológico. “Como Internacional de la Educación defendemos un futuro donde la tecnología esté al servicio del desarrollo humano, donde las y los docentes estén en el centro de la educación, donde el aprendizaje siga siendo humano, relacional y se democratice el acceso al conocimiento, donde la educación sea financiada y gobernada como un bien público”.