Una nueva Marcha del Silencio, la 31ª edición, se realizará el próximo 20 de mayo desde las 19:00 horas bajo la consigna: “Contra la impunidad de ayer y hoy. Exigimos respuestas ¿Dónde están?”. La movilización, organizada por Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, volverá a recorrer las calles de Montevideo y de distintos puntos del país en reclamo de verdad y justicia. Asimismo, en distintas ciudades como Paris, Buenos Aires, Madrid, Barcelona, Londres y Roma, entre otras, también se realizan encuentros y marchas para acompañar la fecha. “No vamos a dejar solos a los desaparecidos” aseguró Elena Zaffaroni y afirmó que “la impunidad cae sobre todos”.
El próximo 20 de mayo se realizará la 31ª Marcha del Silencio, una movilización que desde 1996 se transformó en una de las principales expresiones colectivas en defensa de la memoria, la verdad y la justicia en Uruguay.
La fecha recuerda los asesinatos en Buenos Aires, en mayo de 1976 y en el marco del Plan Cóndor, del senador del Frente Amplio Zelmar Michelini, del diputado del Partido Nacional Héctor Gutiérrez Ruiz y de los militantes de izquierda Rosario Barredo y William Whitelaw. En la misma fecha también fue secuestrado en Argentina el médico Manuel Liberoff.
La marcha es organizada por Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos junto a múltiples organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles. El punto de encuentro será en Rivera y Jackson, desde donde se recorrerá la avenida 18 de Julio portando las fotos de los detenidos desaparecidos hasta llegar a plaza Libertad, donde se entonarán las estrofas del Himno Nacional y se nombrará a cada uno de los ausentes.
Esta lucha demuestra la fuerza de la comunidad
En diálogo con el Portal del PIT-CNT, Elena Zaffaroni reflexionó sobre el significado que ha adquirido la movilización en el marco del Mes de la Memoria. “Es una maravilla que estemos nuevamente con una enorme marcha, seguro que se va a dar por todo el país. Ya descontamos eso por el movimiento que vemos, por las actividades que hay, a tantos años. A 31 años de la fecha misma que nos reúne, a 50 años de las hechos que pasaron, y esto está siendo un lugar de encuentro importante para nuestra sociedad”, expresó Elena Zaffaroni quien fue declarada Ciudadana Ilustre de Montevideo en noviembre de 2023 por la Intendencia de Montevideo. Asimismo, remarcó que la construcción de la memoria dejó de ser una tarea exclusiva de los familiares y pasó a convertirse en una causa colectiva. “No es tarea de los familiares solamente. Es una ejemplificación de lucha por los derechos en general y por esta temática en particular. Es encontrar un lugar en que sumemos voces y trabajos que se hacen por todo el país desde muchísimos colectivos y desde la cultura. Es un patrimonio”, afirmó.
En ese sentido, destacó que a lo largo de los años se fueron incorporando distintos actores sociales y nuevas generaciones. “La construcción de la memoria ha recibido aportes de las expresiones culturales, historiadores, antropólogos, estudiantes, audiovisuales, fotógrafos. Los sindicatos ni qué hablar, porque fueron tan golpeados en esos años, con tantos perseguidos y muertos. Pero esto va a más. Hay nuevas generaciones que se inspiran en esta lucha, con una mirada más fresca y diversa que van pluralizando la memoria”.
Para Zaffaroni, el terrorismo de Estado afectó a toda la sociedad uruguaya y sus consecuencias continúan presentes. “Fue una etapa donde perdimos todas las libertades y donde la sociedad fue la principal víctima. Los jóvenes, los adolescentes y los niños que crecieron en dictadura hoy, siendo adultos, van tomando dimensión de todo lo que se les cortó”.
También valoró la persistencia social que permitió mantener vigente el reclamo durante décadas. “Esta lucha demuestra la fuerza de la comunidad. Si no hubiera existido esa persistencia y esa variedad de involucramientos, no nos hubieran escuchado. Y nos escuchan poco al lado de lo que deberían escuchar estas manifestaciones, pero si nos reciben y consideran algo sobre el ‘nunca más’, es porque todo este movimiento inmenso se volvió parte de la sociedad”.
Durante la última dictadura cívico-militar -que se extendió entre el 29 de junio de 1973 y el 1º de marzo de 1985-, fue detenida el 13 de diciembre de 1974 junto a su esposo, Luis Eduardo González González. En ese momento, Elena se encontraba embarazada.
Ella y Luis Eduardo fueron conducidos al Regimiento de Caballería Nº 6. Mientras que Elena sobrevivió tras ser recluida en la Cárcel de Punta de Rieles en Montevideo, su esposo Luis Eduardo aún permanece desaparecido.
Al ser consultada sobre el escenario político y los avances en la búsqueda de verdad y justicia, Zaffaroni reconoció las dificultades existentes. “Sabemos que es una demanda profunda la que hacemos porque es un cambio profundo el que queremos. Los desaparecidos siguen desaparecidos. Fueron delitos cometidos por el Estado dictatorial, pero mantenidos por el Estado democrático, que pasó muchísimos años en el negacionismo”.
No obstante, sostuvo que los avances alcanzados son fruto de décadas de trabajo colectivo. “Las luces que fuimos abriendo y los avances inmensos que hemos tenido en el conocimiento de la verdad fueron producto de un enorme esfuerzo de la sociedad. Eso demuestra la potencia de lo que podemos hacer juntos y cómo se pueden abrir caminos que parecían imposibles”.
En esa línea, reivindicó el papel de investigadores, periodistas, fiscales y jueces que impulsaron las causas vinculadas al terrorismo de Estado. Recordó especialmente a Mirtha Guianze, a quien definió como una guerrera. “Con todo en contra, amenazada de muerte por el Comando Barneix y sufriendo robos en su hogar, nunca abandonó”.
También destacó la importancia de la creación de la Fiscalía Especializada en Derechos Humanos y el impacto que tuvo la causa internacional impulsada por la familia de Juan Gelman. “Hoy vemos una acumulación sobre la verdad. Porque la verdad, o las verdades, tienen que estar sobre la mesa para confrontar relatos y saber realmente qué sucedió”.
Zaffaroni advirtió que muchos discursos del pasado continúan reapareciendo bajo nuevas formas. “En la segunda campaña preelectoral de Julio María Sanguinetti se hablaba de que iban a venir tanques rusos. Obviamente él no pensaba eso, pero como campaña propagandística funcionaba. Y hoy ves a la gente plantarse con una margarita o con una foto, cosas que antes daban miedo. Entonces, a pesar de las campañas del miedo, fuimos abriendo espacios de libertad”.
“Porque la impunidad cae sobre todos”
Para la referente de derechos humanos, la memoria y la justicia en Uruguay, la impunidad vinculada al terrorismo de Estado no es solamente jurídica. “Es mucho más abarcativa. Sigue funcionando porque los militares tienen una cárcel VIP, privilegios que no tiene el resto de la sociedad, cuando nunca pidieron ni siquiera perdón. No esperamos eso, no es nuestro camino, pero es un dato de la realidad”.
Aun así, insistió en que los avances logrados son motivo de esperanza. “La reparación mayor ha venido por esta inmensa conciencia que la sociedad fue tomando”.
En ese marco, recordó una reflexión de jóvenes que participaron en actividades vinculadas al libro de las “197 historias ilustradas”. Ellas decían: “‘Somos memoria, pero también somos lo que hacemos con esa memoria’. Me pareció una frase profunda y cierta”.
Según Zaffaroni, la memoria implica comprender no solo la tortura, las muertes y las persecuciones, sino también cómo impactó la dictadura en la vida cotidiana y en las generaciones que crecieron durante esos años. “Tenemos que entender qué pasó en esos 12 años, cómo crecieron los niños y adolescentes, y qué significó la continuidad de la impunidad”.
Vinculó las luchas por memoria y justicia con los desafíos actuales. “Este Mes de la Memoria permite dialogar sobre las deudas del presente, tales como la pobreza, las nuevas formas de desigualdad y los fascismos que resurgen en el mundo. Todo eso nos fragilizó”.
Zaffaroni concluyó con una mirada esperanzadora sobre la persistencia del reclamo colectivo. “Lo más importante es todo lo que se ha logrado, porque eso nos da alegría. A pesar de que pasaron 50 años vamos a seguir insistiendo. No vamos a dejar solos a los desaparecidos. Y sabemos que esta lucha también es un caudal para las demandas del presente”.