La conferencia de prensa convocada por la Coalición Republicana para informar la decisión de no acompañar con su voto en general la Rendición de Cuentas del Gobierno se transformó en un espacio bochornoso de abucheo, griterío, risas socarronas y ataques verbales particularmente dirigidos hacia el periodista José María Caraballo de TV Ciudad. A cartas vistas y con el tono cloacal con el que algunos actores particularmente de las derechas en la región y el mundo han logrado imponer su estilo en el debate público, parece una obviedad tener que recordar que el periodismo profesional también contribuye a construir una democracia más sólida.
En el marco de una conferencia de prensa muy poco ordenada y fuera de lo común, realizada por legisladores de la coalición republicana en el Palacio Legislativo -muchos de ellos sentados en un escalón y con un permanente murmullo de fondo- para informar que no votarán la Rendición de Cuentas del gobierno, los parlamentarios opositores protagonizaron un hecho sin precedentes.
Casi al cierre de la conferencia, el periodista de TV Ciudad, José María Caraballo, preguntó si el hecho de no votar la Rendición de Cuentas podría interpretarse como una forma de “darle la espalda a la gente”, más allá de las diferencias políticas con el oficialismo. Tras la pregunta se generaron más murmullos y se sumaron risas ante una interrogante totalmente válida y respetuosa. En ese marco hostil, la senadora del Partido Nacional, Graciela Bianchi, expresó a viva voz que había que “cerrar TV Ciudad”. Por su parte, el periodista Caraballo le respondió que entendía que ella quisiera cerrar TV Ciudad, pero que la pregunta era "válida”. Ante el griterío y los abucheos generalizados, el senador nacionalista Javier García intervino para calmar los ánimos, coincidiendo en que la pregunta era legítima, aunque señaló que la respuesta ya se había brindado previamente.
“Nunca había estado en una conferencia de prensa tan desordenada y caótica. Todos hablaban sin orden, gritaban entre ellos; parecía un salón de bachillerato en hora libre. Demasiado desorden”.
El periodista aseguró al Portal del PIT-CNT que la situación terminó de eclosionar cuando realizó su pregunta.“Claramente hubo legisladores que intentaron desacreditarme. Si bien fue una falta de respeto, ni siquiera me lo tomé como algo personal; no hubo tiempo. Fueron risas y abucheos hasta que Bianchi gritó: ‘Hay que cerrar TV Ciudad’. Ahí todo tomó otro rumbo y es lo que creo que todos vieron”.
Miedo y asco
Al ser consultado sobre cómo se sintió tras el lamentable episodio, Caraballo dijo que le costó “muchísimo” bajar las revoluciones. “Las muestras de apoyo y solidaridad surgieron al instante y hasta hoy siguen llegando notificaciones, llamadas, mensajes, redes sociales. Ha sido una locura”.
Tras agradecer las múltiples muestras de apoyo y respaldo, agregó que recién pudo dormir después de las 2 de la mañana. “El problema es que a las 6 ya estaba en pie de nuevo”, contó.
En cuanto a su opinión sobre por qué cree que existe un ensañamiento con TV Ciudad y por qué tantos legisladores y representantes de la oposición insisten en cerrar el canal, el periodista respondió que realmente desconoce qué los motiva a ensañarse de esa manera. “Hay contenidos culturales, propuestas para todos los gustos y, a nivel periodístico, si mirás aunque sea un informativo, claramente están todas las voces. El que critica es porque jamás vio TV Ciudad”.
Consultado acerca de si considera que existe un aumento de las presiones contra el trabajo profesional de los periodistas, respondió que, en lo personal, nunca se sintió presionado a la hora de informar o trabajar sobre algún asunto. “Aunque sin duda hay intentos de censura, solapados o no, como los de Bianchi al intentar amedrentar o desacreditar periodistas. Pero, más allá de las presiones, a veces también pesa la autocensura por temor a represalias. En mi caso voy por el camino de la honestidad intelectual; prefiero no traicionarme a mí mismo. Con eso estoy en paz”.
Respecto a si considera que el estilo virulento y descalificador utilizado por Donald Trump, que seduce a las derechas del mundo, también podría ser tomado como "inspirador" por la derecha uruguaya, Caraballo respondió que, en ocasiones, considera que muchos quieren ir hacia ese lugar. “Pero no creo que funcione en Uruguay. Quiero creer que no vamos a llegar a ser tan rancios, porque toda esa gente tiene un desprecio enorme por quienes no piensan como ellos. Da miedo y asco”.
Al reflexionar sobre la importancia del periodismo para la democracia y el papel que cumplen los medios públicos en el contexto actual, Caraballo sostuvo que la libertad de prensa y el acceso a información rigurosa son pilares fundamentales de una sociedad democrática. “Ojalá la gente siga creyendo en el sistema político que tantas veces ha sido elogiado en la región y el mundo. Algunos hacen fuerza para que eso muera, pero elijo creer. Creo que la gente no odia la política, sino lo que a veces nos hace sentir, la desconfianza, el ruido, la pelea constante. Entiendo que no deberíamos alejarnos de la política porque, cuando nos alejamos, otros deciden por nosotros”.
El periodista señaló que no debería ser necesario explicar permanentemente el valor que tiene el periodismo para la democracia. “Ojalá no tuviéramos que explicar todo el tiempo que, sin ser el eslabón más importante, el periodismo contribuye a tener una democracia sólida. Esto en el entendido de que, mientras más información tenga el ciudadano, más libre es. Y cuando hablo de información, hablo de la chequeada, de la que el periodista trabaja y pone a disposición de la gente. En un mundo ideal tendríamos más medios públicos; acá tenemos y nos cuestionan todo el tiempo. Será ese el precio a pagar. No depender de vínculos comerciales, por ejemplo, nos da libertades a los medios para dedicar tiempo al aire a la cultura, a la gente, a mostrar voces que, por ahí, en el circuito comercial jamás son escuchadas o mínimamente tenidas en cuenta”, sentenció.