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Las caras de la guerra
Carlos Martínez (UNTMRA) cuestionó a quienes “aplauden” las políticas intervencionistas de EE.UU y luego critican la suba del gasoil
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Carlos Martínez
Carlos Martínez

Carlos Martínez, responsable de Relaciones Internacionales de la Unión Nacional de Trabajadores Metalúrgicos y Ramas Afines (UNTMRA) y del sector automotriz, advirtió sobre el impacto que la situación internacional y regional puede tener sobre la economía y el empleo en Uruguay, y cuestionó el avance de políticas queprofundizan la dependencia de América Latina respecto a Estados Unidos.

En entrevista con el Portal del PIT-CNT, Martínez sostuvo que uno de los principales ejes de preocupación es la situación de Cuba, país que atraviesa “un bloqueo energético cada vez mayor”.

En ese marco, informó que el próximo 22 de mayo se realizarán actividades informativas tanto en el área metropolitana como en las ciudades de Paysandú y Young, junto a integrantes de la Federación Sindical Mundial, del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, del Comité Antimperialista y de la Embajada de Cuba.

“Es complejo lo que viene pasando en la región”, dijo el dirigente sindical y explicó que muchas veces intentan “ponerle un matiz más criollo” a los conflictos internacionales para comprender de qué manera terminan afectando directamente a Uruguay. 

En ese sentido, mencionó preocupación por el aumento de los combustibles y sostuvo que, aunque considera “clave” que el combustible permanezca en manos del Estado, los incrementos igualmente repercuten en la población y en la producción. “Un bombardeo a Palestina no iba a ser gratis. Y contemplarlo tampoco. Una guerra en Irán no iba a ser gratis. Y contemplarla tampoco”, afirmó. 

También cuestionó el respaldo de algunos sectores políticos a determinadas acciones internacionales de los Estados Unidos, como “la invasión a América Latina y el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro; y su esposa, Cilia Flores”, y vinculó esas posiciones con las actuales críticas al aumento del gasoil en plena cosecha.

“Capaz que son los mismos sectores que hoy se quejan de la suba del gasoil en tiempos de cosecha”, expresó, aludiendo a los meses de abril, mayo y parte de junio, período de intensa actividad agrícola.

Para Martínez, el concepto de América Latina como “zona de paz” y “zona libre de armas nucleares” cobra hoy una nueva dimensión diferente por las consecuencias económicas que perciben los trabajadores. “Cuando nos preguntamos por qué estamos viviendo estas situaciones económicas, no podemos ignorar que aquellas aguas traen estos lodos a casa”, indicó.

El dirigente señaló además que, durante reuniones mantenidas con el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, se planteó la dificultad de proyectar inversiones y empleo estable en un escenario internacional marcado por la incertidumbre. Por lo cual planteó como algo complejo poder prever inversiones y trabajo estable y de calidad de aquí a seis meses.

Martínez sostuvo que América Latina atraviesa una etapa de “creciente subordinación política y económica a Estados Unidos”, que comparó con los períodos de expansión imperialista de comienzos del siglo XX e incluso con las etapas coloniales de España, Portugal e Inglaterra. “Hoy estamos asistiendo a algo. Estamos asistiendo a políticas de colonia”, afirmó.

También rechazó las posturas que relativizan las consecuencias de los conflictos bélicos y aseguró que “a nadie le va bien en la guerra”. Explicó que los países latinoamericanos “terminan financiando indirectamente esos conflictos debido a que el comercio internacional y los combustibles se manejan en dólares”.

“Es en dólares que se exporta el grano, la leche o los combustible. La moneda tiene un solo dueño”, dijo.

En ese sentido, cuestionó a quienes responsabilizan únicamente a los gobiernos nacionales por las dificultades económicas sin contemplar el contexto internacional. “Hay quienes prefieren echarle la culpa al gobierno de turno y no tener un análisis más global de qué contexto estamos viviendo y cuáles son las consecuencias, en nuestros pueblos, de políticas internacionales impulsadas por naciones con intereses dudosísimos o espurios, como Estados Unidos”, expresó.

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Consultado sobre la situación política en Argentina, Martínez consideró que “el gran triunfador es el descreimiento”. Al analizar la elección presidencial de Javier Milei, señaló que “millones de argentinos no concurrieron a votar porque no creen que exista una salida democrática a la crisis social y económica”. Agregó que, a su entender, el peor dato es que 12 millones de personas no creían que hubiera una salida democrática en ese país”.

También sostuvo que el análisis del voto a Javier Milei debe contemplar las diferencias regionales y sociales dentro de Argentina. Según indicó, el comportamiento electoral no fue el mismo en Buenos Aires -donde se concentra gran parte de la clase trabajadora industrial- que en provincias como Córdoba, donde Milei obtuvo un respaldo más amplio. “La lectura de las composiciones de los electorados es mucho más compleja”, señaló.

Martínez vinculó además el crecimiento de expresiones de extrema derecha con una “crisis social profunda” y con las debilidades históricas en materia educativa y de formación política en la región. “La característica del voto fascista se dice que es el de una persona joven y mal formada. Entonces hay que preguntarse qué se hizo para revertir esa realidad”.

En ese marco, recordó los reclamos sindicales para aumentar la inversión en educación que en Uruguay debería ser de 6% del PBI más un 1% para investigación y cuestionó que, durante los años de gobiernos progresistas en América Latina, no se haya avanzado suficientemente en la formación crítica de la población. “Si desde la izquierda decimos eso, también tenemos que preguntarnos por qué en 15 años de gobiernos frenteamplistas no trabajamos más en la formación del ser humano pensante”, reflexionó.

Rechazó que se responsabilice únicamente a los trabajadores o a los jóvenes por el avance de discursos autoritarios y sostuvo que se trata de una problemática social más profunda. “No puede recaer siempre la culpa en el obrero o en el joven. Somos una sociedad. Y cuando se le quitan recursos al Estado y no se forma a la sociedad, esas aguas terminan trayendo estos lodos”, puntualizó.