La situación de los trabajadores de Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) se agravó en los últimos días luego de que AMBEV extendiera hasta fin de año el seguro de paro para la totalidad de la plantilla de la planta de Paysandú. Mientras los 59 trabajadores de Minas permanecen en el seguro por desempleo y la producción en Montevideo continúa detenida por licencia y sobrestock, el sindicato aguarda una nueva ronda de negociaciones con el gobierno y advierte que crece la incertidumbre sobre el futuro de la industria cervecera nacional.
A principios de julio, el Sindicato de Trabajadores de Pilsen se declaró en conflicto con Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) y la multinacional AMBEV, tras el envío al seguro de paro de la totalidad de la plantilla de la planta de Minas (59 trabajadores).
En ese momento, el gremio advirtió que la viabilidad de la producción cervecera nacional estaba en riesgo, ya que la empresa evaluaba reestructurar su modelo de negocios para transformarse en una firma exclusivamente importadora.
En las últimas horas, el presidente del sindicato, Bruno Pastorino, señaló que los trabajadores permanecen “a la expectativa” de las reuniones que la empresa mantiene con los ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Industria, Energía y Minería y Economía y Finanzas. La primera instancia se realizó el jueves de la semana pasada y está previsto un nuevo encuentro para la próxima semana. Posteriormente se convocará a una reunión tripartita con participación del sindicato.
Pastorino aseguró al Portal del PIT-CNT que el panorama laboral se deterioró en los últimos días. “La situación actual de los trabajadores es la siguiente: en la planta de Minas, Lavalleja, hay 59 compañeros, todos en el seguro de paro. En Montevideo, toda la planta está parada por licencia, por sobrestock, algo que ya estaba programado. Y los compañeros de Paysandú, que van para el quinto mes en el seguro de paro, recibieron el viernes la comunicación de que permanecerán en esa situación hasta el 31 de diciembre. No hay ninguna certeza de que el 1º de enero vuelvan a trabajar. Más allá de la incertidumbre, hay un agravamiento de la situación”.
El dirigente sindical sostuvo que AMBEV “profundizó” las medidas adoptadas semanas atrás y afirmó que la extensión del seguro de paro en Paysandú modifica el escenario del conflicto.
“Lo que más nos preocupa es que cuando volvamos a reunirnos en la tripartita también pueda incorporarse Montevideo a esta situación, porque nosotros deberíamos retomar la actividad una vez finalizada la licencia”, advirtió.
Consultado sobre cómo se inserta este conflicto en el debate sobre una política de fortalecimiento de la industria nacional -tema abordado recientemente por el Consejo de Industria, integrado por el Poder Ejecutivo, las cámaras empresariales y el movimiento sindical- Pastorino sostuvo que “el gobierno ha manifestado su voluntad de preservar la producción y el empleo”.
“El ministro de Trabajo, Juan Castillo, ya dijo que va a hacer todo lo que esté a su alcance para defender la industria nacional, para que la empresa permanezca en el país y para preservar las fuentes de trabajo, procurando un plan que nos dé estabilidad laboral a mediano plazo. El problema es que también es limitado lo que puede hacer el gobierno frente a las exigencias de una multinacional”, afirmó Pastorino.
Explicó que, en el actual contexto de discusión de la Rendición de Cuentas, las demandas de la empresa representan un desafío para las finanzas públicas. “Estamos hablando de que el gobierno todavía está definiendo el presupuesto y la multinacional está planteando cambios en el IMESI, reducción de los costos de la energía y rebajas salariales. Es muchísimo para el Estado. La empresa no solo plantea bajar salarios, sino también que el Estado asuma el costo de los seguros de paro y otorgue exoneraciones y rebajas tributarias”, sostuvo.
Pastorino indicó que, tras la reunión mantenida entre la empresa y el gobierno, la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, le informó que esas fueron las principales demandas planteadas por AMBEV. “Las tres premisas fueron los salarios, la energía y el IMESI. Claramente, la espalda del Estado también es limitada para soportar todo eso. Y esa es nuestra mayor preocupación”, expresó.
El presidente del sindicato señaló que la organización actúa con cautela para no generar falsas expectativas entre los trabajadores. “Lamentablemente estamos viviendo la realidad laboral con la incertidumbre día a día. Hoy no hay ninguna respuesta concreta y nos mantenemos alerta y a la espera".