Los trabajadores del sector arrocero alertan que en caso que el Uruguay decida transitar por un retorno al modelo neoliberal, "sería un retroceso gigantesco" para los trabajadores en general, y en particular, los trabajadores rurales quedarán expuestos al accionar patronal que no ha tenido problema en despreciar las herramientas sindicales de los trabajadores. “Los empresarios del sector arrocero han atentado contra la negociación colectiva”. Así lo explicó al Portal Marcelo Amaya, dirigente de la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (Unatra). Desde la perspectiva de los trabajadores, aA pesar de los logros obtenidos en estos años en materia de derechos, a pesar de las conquistas y de la reinstalación de los Consejos de Salarios y la negociación colectiva como eje central de las políticas públicas en materia laboral, algunos sectores patronales han interpuesto todas las barreras posibles para acotar los espacios de incidencia de los trabajadores.
“Desde el año 2008 aproximadamente, han marcado un posicionamiento político que se sintetiza en que el mejor sindicato es el que no existe” y por ello, los empresarios del sector “han atentado contra la negociación colectiva”. Amaya reconoció que para los trabajadores arroceros, incluso estos años de gobiernos que tuvieron otra sensibilidad y se han mostrado proclives para la aplicación de políticas de respeto de los derechos de los trabajadores, “han sido duros, hemos tenido batallas importantes y también ciertos logros que se consiguieron después de duras batallas que nos costaron incluso compañeros que quedaron por el camino, como consecuencia de la represión patronal”. El dirigente de la Unatra aseguró al Portal que el sector empresarial “ha marcado su posicionamiento político” que quedó explicitado con la adhesión del sector arrocero al grupo de los autoconvocados, denominado “Un solo Uruguay”.
No sorprende entonces que para los trabajadores rurales en general y la Unatra en particular, imaginarse un posible escenario futuro de gobierno neoliberal de la coalición multicolor supone una hipótesis “devastadora”, que significará “un enorme retroceso”. El sentido común y la historia reciente les indica que “los débiles necesitan un escudo protector” del Estado y de las políticas públicas. “Ese escudo son los Consejos de Salarios y un gobierno que actúe en defensa de los más débiles y no del lado de los poderosos”. Al respecto, remarcó que para los trabajadores rurales “es muy complicado enfrentarse mano a mano” con los empresarios rurales en su terreno. “En muchas luchas, la organización sindical, ha tenido lisa y llanamente impedida la posibilidad de sentarse en una mesa de negociación en las empresas, quedando limitado únicamente el diálogo al espacio de la Dinatra” recordó.
Educación
Para la UInatra, los dos proyectos de país que están en juego el próximo domingo, son contrapuestos. “Esto es a cartas vistas, ya sabemos de qué se trata”, explicó Amaya. “Para el laburante común, la gente de a pie, los humildes, creo está claro lo que está en juego más allá de los errores que se puedan haber cometido. Pero hay certezas, no se atentó contra los derechos de los trabajadores”. A modo de ejemplo, el dirigente de la Unatra destacó la "descentralización de la educación" como otra política pública que mejoró la calidad de vida de la familia del trabajador rural, eliminando la "barrera de la capital" que históricamente separó a tantas familias. “Los jóvenes del interior desde siempre tuvieron cercenadas las posibilidades de estudio en el interior y ahora han visto un cambio enorme que han valorado, lo ves, ellos reconocen que se pudieron formar y capacitar gracias a estas políticas descentralizadoras de la educación como nunca antes había sucedido con los gobiernos neoliberales”, concluyó.