En el marco del seminario “Internacionalismo, integración regional y futuro del trabajo”, que se realizó en Montevideo por los 60 años de unidad de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT), Marcelo Abdala advirtió sobre el avance de las extremas derechas, las transformaciones del capitalismo y la actual relación de fuerzas a escala mundial. El presidente del PIT-CNT sostuvo que el movimiento sindical internacional debe superar su fragmentación y avanzar hacia acuerdos que permitan construir “unidad de planteo, unidad de acción”, solidaridad recíproca y estrategias comunes a nivel global y continental. “Jamás vamos a cejar en perseverar en planteos de unidad”, afirmó.
Los días 3 y 4 de octubre, en el marco de las actividades por la conmemoración de los 60 años de la CNT, se desarrolló en Montevideo el seminario “Internacionalismo, integración regional y futuro del trabajo”, una instancia que permitió recuperar la trayectoria internacional de la central sindical, analizar las actuales disputas globales y debatir los principales desafíos para el movimiento sindical en los próximos años.
El encuentro abordó una agenda internacional sindical basada en la justicia social, la soberanía, la democracia, la igualdad de género, la transición justa y el trabajo decente.
Participaron del seminario el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; Marcelo Di Stefano, de la Confederación Sindical de las Américas (CSA); Ernesto Freire, de la Federación Sindical Mundial (FSM), y otras figuras del sindicalismo regional e hispanoamericano.
Durante su intervención, Marcelo Abdala señaló que el sindicalismo enfrenta un problema de “hondo contenido humano y social”.
El presidente del PIT-CNT sostuvo que el capitalismo atraviesa “transformaciones profundas” y que incluso comienza a ponerse en cuestión si la extracción de recursos y de plusvalor, así como la explotación, están definidas únicamente por el tiempo de trabajo y por el trabajo no retribuido a los trabajadores, de donde surge naturalmente el valor del que se apropia el capital y la ganancia.
En ese sentido, planteó que el gran capital “se ha transformado, que es el mismo y no lo es desde un punto de vista económico-social”, y que utiliza actualmente la denominada “economía de los datos”. Según explicó, “siete transnacionales dominan el planeta” y extraen valor incluso del tiempo libre de las personas, a través de la expropiación de la información que estas colocan diariamente en sus actividades cotidianas.
Abdala advirtió que, de esta manera, “se están colonizando espacios y mercantilizando dimensiones de la vida humana que anteriormente correspondían al ámbito de la vida privada”.
El dirigente también consideró necesario que el propio movimiento sindical realice una autocrítica respecto de sus “rendimientos decrecientes y sus límites, particularmente cuando tiene posibilidades de participar en la gestión de la cosa pública”.
“Tenemos que autocriticarnos de nuestros rendimientos decrecientes, de nuestros límites, cada vez que podemos tener algo de participación en la gestión de la cosa pública, de cómo no vamos más a fondo con la resolución de los problemas de la gente”.
A su entender, esta situación es aprovechada por las fuerzas de extrema derecha, que capitalizan las contradicciones sociales y políticas del momento y señaló que este fenómeno se registra “en todo el mundo occidental, en Europa y en América Latina”.
Para Abdala, los resultados electorales recientes en el continente permiten “dimensionar” la magnitud de los desafíos que enfrenta el movimiento sindical. “Basta ver los resultados electorales en nuestro continente para que quede aún más de relieve todo lo que nos jugamos”, afirmó.
En este escenario, sostuvo que “el viento sopla al revés” y que el movimiento sindical no se encuentra actualmente “en la iniciativa histórica”, sino atravesando un período en el que debe defender derechos conquistados, aunque sin renunciar a la lucha por avanzar. “Estamos en un período más de defender derechos que de avanzar, aunque tengamos que luchar denodadamente para avanzar”, expresó.
La fragmentación del movimiento sindical internacional
Abdala puso especial énfasis en la necesidad de “superar” la fragmentación existente dentro del movimiento sindical internacional. Afirmó que, si no se logra avanzar “con cabeza grande” en esa dirección, el capital continuará actuando prácticamente sin contrapesos en el escenario internacional.
“No se puede dejar de ver en el teatro de operaciones de carácter histórico universal que la única fuerza que opera y que actúa es el capital, con la ausencia nuestra. Basta ver la relación de las fuerzas como ejemplo la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde es posible observar la relación de fuerzas existente entre los Estados capitalistas conducidos por la extrema derecha y la Unión Internacional de Empleadores”, dijo.
También hizo referencia a las iniciativas globales desarrolladas en un contexto internacional marcado por “un ambiente de guerra" imperialista, por lo que definió como una “alocada gestión del gobierno de Donald Trump” y por la “injerencia abierta del imperialismo norteamericano en el Cono Sur, en toda América del Sur”.
Frente a este escenario, Abdala consideró imprescindible que el movimiento sindical internacional pueda acordar algunas líneas comunes de acción. “Si no logramos tener algunas claves básicas, con mucha modestia, uno, dos, tres cuestiones globales que nos permitan unidad de planteo, unidad de acción, algo más allá de lo declarativo, y apoyo y solidaridad recíproca para todas y cada una de las luchas que tenemos a nivel global, el escenario no lo vamos a poder transformar”, afirmó.
El presidente del PIT-CNT vinculó esta necesidad con la propia historia de los espacios de gobernanza internacional surgidos después de las grandes guerras del siglo XX. En ese sentido, recordó el papel de la OIT y de otros ámbitos de gobernanza internacional surgidos luego de la Primera Guerra Mundial y de la Segunda Guerra Mundial.
Recordó, además, la caracterización de Eric Hobsbawm sobre la Primera Guerra Mundial como “la guerra total” y se preguntó qué diría el historiador “si ve los acontecimientos que están sucediendo”.
Abdala señaló que, después de “la carnicería de la Segunda Guerra Mundial”, surgieron determinadas formas de gobernanza, así como “determinado estado de bienestar, determinado compromiso básico de seguridad social, negociación colectiva, leyes laborales”.
A esa evolución histórica sumó los “intentos de tomar el cielo con las manos” protagonizados por los trabajadores y sus organizaciones, que también incidieron en las relaciones de fuerza y contribuyeron a modificar el equilibrio general.
Por eso, insistió en que el movimiento sindical debe construir una estrategia común a escala mundial y continental. “Si nosotros no logramos, desde el campo global, tener algunas claves de unidad de acción global, y específicamente continental, la cancha será solamente de ellos”, advirtió.
Abdala reafirmó el compromiso del PIT-CNT con la construcción de esa unidad internacional del movimiento sindical. “Por esa razón, jamás vamos a cejar en perseverar en planteos de unidad”, puntualizó.