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Fernando Pereira: "Con una elección no se termina el mundo, pero lo que no se puede perder es el alma de la izquierda social”

Por estos días en distintos espacios mediáticos, ha estado en consideración y análisis la postura del PIT-CNT ante el balotaje. ¿Te sentís interpelado?

No, para nada, porque parto de la base que en una sociedad democrática todos tenemos derecho de preguntarle al otro lo que opina, lo que sea, y lo que aspira colectivamente.

El voto es una decisión individual pero que trae consecuencias sociales. El ejercicio individual tiene que ser pensado en términos de consecuencias sociales, independientemente de la resolución que la persona después vaya a tomar. Esto implica que el movimiento sindical brinde la mayor cantidad de información posible a los efectos de que las personas tomen la mejor decisión para los intereses de los trabajadores, que son los que nosotros defendemos. Nosotros no le hablamos a la sociedad en su conjunto, le hablamos a los trabajadores y consideramos que hay un abismo entre lo que fue el neoliberalismo y sus políticas desreguladoras. Sin los Consejos de Salarios, con mantenimiento del salario real cuando el producto crecía,  una limitada cantidad de puestos de trabajo, un sistema financiero tan frágil que la crisis lo hizo mil pedazos y podríamos seguir. A ese país nadie nos puede invitar porque no queremos asistir. Y hay otro modelo que construyó relaciones laborales, que protegió la actividad sindical, le dio derechos a los que siempre fueron discriminados. Por ejemplo, el matrimonio igualitario y la ley de la interrupción voluntaria del embarazo son muestras claras de que una sociedad puede ser democrática en función de dar derechos a las mayorías, pero también garantizárselo a las minorías, sea cual sea la orientación de la minoría. Uno es un proceso ampliamente democrático y el otro fue un proceso claramente conservador. Y estos son los dos modelos que hemos visto del 85 para acá. No hay discusión. Ayer el Premio Nobel, Joseph Stiglitz, se preguntaba a quién se le habrá ocurrido que conteniendo el gasto y conteniendo los ajustes salariales, los países se iban a desarrollar. Por el contrario, se iban a hundir. Hay 40 años de prueba que el neoliberalismo no logró apropiarse de mejores condiciones de vida para la gente en ninguna parte.

El movimiento sindical y las organizaciones sociales tuvieron un rol clave cuando hubo que decidir por ejemplo el destino de las empresa públicas

Uruguay fue un ejemplo porque logró evitar la venta de las empresas públicas a través de los plebiscitos, saliendo a defender Antel en su momento. Imaginemos que hoy Antel no estuviera en las manos de los uruguayos. ¿La banda ancha llegaría a los hogares pobres? ¿Habría Internet en las plazas y en las escuelas? Imaginemos la empresa eléctrica si no fuera UTE o si no fuera estatal. ¿Llegaría al 99.5% de los hogares? Las demostraciones de que la respuesta es un no rotundo es que cuando depende la regulación de las empresas privadas, los servicios no llegan a lugares lejanos porque alegan que no es redituable, no le significa ganancia a la empresa y las empresas funcionan con lógica de lucro, no con lógica social. Los servicios públicos esenciales tienen que estar en manos del prestador social por excelencia que es el Estado uruguayo.

El movimiento sindical ante esto ¿tiene que hacer silencio o colocarse en la campaña defendiendo sus derechos? Acá decidimos colocarnos en la campaña defendiendo los derechos. Y logramos que ningún candidato haya podido eludir hablar de los Consejos de Salarios. Ningún candidato pudo evitar hablar de qué va a hacer con los trabajadores públicos. Ningún candidato pudo evitar hablar si los cambios educativos perjudicarán a los trabajadores. Ningún candidato pudo evitar las preguntas sobre las empresas públicas. Hemos logrado instalar los ejes de campaña del movimiento sindical. La dirección sindical fue capaz de colocar en la campaña los temas más importantes para los trabajadores: el empleo, la negociación colectiva, el desarrollo productivo, la diversificación de la matriz, el Uruguay social, es decir la preocupación por la pobreza, y sobre todo, por los niños en situación de pobreza. Hay entonces dos proyectos que claramente están en disputa, que son diferentes y la gente tiene que optar. Ante eso somos independientes, es decir, no consultamos ni a los partidos ni a los gobiernos para tomar decisiones, pero no somos indiferentes. Porque es muy difícil ser indiferentes al hecho que hoy tengamos un sanatorio del BSE para atender a los accidentados en el marco del trabajo, de calidad del primer mundo. Es muy difícil ser indiferente a que el sector doméstico haya triplicado su salario y haya firmado cuatro convenios colectivos. Es muy difícil ser indiferente a que los trabajadores de la seguridad y de la limpieza hayan triplicado su salario igual, y podríamos señalar lo mismo en relación a las auxiliares de las escuelas, las que cocinan para el comedor más grande del Uruguay que atiende a 270 mil alumnos. En el año de 1995, se alimentaban en la educación pública 160 alumnos y hoy 270 mil. Es muy difícil no apoyar una reforma como la del Sistema Nacional Integrado de Salud. Cómo colocarnos con indiferencia ante 90 mil operaciones de ojos, de uruguayos pobres, que no veían solo por no poder pagar y que hoy por primera vez conocen el rostro de sus nietos. Abuelos y abuelas que conocían el rostro de sus nietos por el tacto, tal como nos lo han contado aquí mismo. Es muy difícil colocarse de manera indiferente si los maestros duplicaron el salario.

¿Crees que genera molestia decir todo esto?

Por supuesto que molesta porque nos piden neutralidad, eso es lo que piden. No nos piden independencia, nos piden neutralidad, que digamos que todo nos parece lo mismo. Y cómo nos va a dar lo mismo, por ejemplo, los anuncios de campaña que dicen: "vamos a recortar 900 millones de dólares". Y no dicen cómo. Entonces hay que aclarar que si va a ser con los trabajadores o con los más débiles, va a tener el rechazo del movimiento sindical. Nos dicen que van a reformar el estatuto del trabajador docente, en el primer documento todos los estatutos. ¿Eso no es cambiar reglas del juego en el trabajo? ¿Lo van a hacer sin negociación colectiva? Estas son las preguntas que Lacalle tiene que responder, porque todos tienen que responder. En una sociedad democrática yo tengo que responder pero todos tienen que responder cómo lo van a hacer.

No parece ser un tema tabú para el movimiento sindical 

¡Qué va a ser! Hablemos de Héctor Rodríguez que siendo dirigente sindical fue firmante del acuerdo fundacional del Frente Amplio. Y acá nadie lo cuestionó. O de José Pepe D'Elía que siendo candidato a la vice presidencia por el Frente Amplio, había personas  del Partido Nacional dirigiendo los sindicatos. Un día los blancos se van a tener que interrogar por qué no hay más militantes sindicales blancos, porque cuando estaba Wilson promovía la participación de los militantes blancos dentro de los sindicatos.

A mí no me van a decir lo que es el pluralismo. Durante catorce años fue secretario general de mi Federación un compañero que era dirigente del Movimiento Nacional de Rocha, Héctor Florit. De los mejores dirigentes sindicales que yo he conocido. Completo, formado, estudioso, siempre analizando la realidad nacional e internacional, capaz de escribir un documento perfecto sobre su perspectiva de futuro. Y después se cambió de partido como muchas personas. Pero después vino Gustavo Macedo que fue cuatro años secretario nacional, él sigue en el Partido Nacional. Lo considero mi amigo también, un tipo con mucha cabeza política. Y estas cosas que digo, créame que Macedo las comparte. Después hay múltiples cosas por las cuales uno está en un partido o en otro. Incluso muchos son errores de la izquierda que a veces se pone un poco soberbia con su postura y que no deja racionalizar diferencias dentro de la propia izquierda. Porque no podemos creer que toda la izquierda esté concentrada únicamente en el Frente Amplio. Yo conozco gente de izquierda dentro del Partido Colorado, dentro del Partido Nacional y del Partido Independiente. Podría mencionar a Álvaro Ramos, Pablo Mieres, Mónica Bottero y más gente. Y porque ellos hayan tomado una decisión -en mi opinión equivocada- no voy a levantar un muro delante de Mieres, sino que al contrario, mano tendida al que está cercano a las coincidencias sociales.

No es el fin del mundo

Absolutamente. Con una elección no se termina el mundo, lo que no se puede perder es el alma; una elección se puede perder, lo que no se puede perder es el alma y el alma  de la izquierda social es la construcción del país productivo con justicia social y en perspectiva lejana, una sociedad mucho más avanzada.

El énfasis se coloca en los programas

Claramente, si mi programa se parece bastante al del Frente Amplio, en alguno de los anhelos, yo no lo puedo ocultar. Por otro lado está el programa de los partidos tradicionales más Cabildo Abierto, con el que algunos decían que los separaba un océano pero parece que ese océano medía un metro. A mí con algunas posiciones de Cabildo Abierto me sigue separando un océano y eso no quiere decir que yo no pueda hablar con Manini. pero va a tener que acercarse a posiciones más democráticas. Dentro de sus filas está el que quiso construir un escuadrón de la muerte, uno que va con una camiseta nazi y tiene entre sus filas a uno que dice que dios vino y se colocó dentro del cuerpo de Manini para que salvara la sociedad. Yo soy cristiano y sé que dios no hace esas cosas.

Cabildo Abierto, integrante de la coalición, también tiene al diputado electo Martin Sodano y su particular visión de la mujer

Sí claro, aunque tal vez para algún sector de la sociedad capaz que esa forma de pensar le cae bien, pero no para la sociedad de igualdad que nosotros queremos construir, que va a dar trabajo y que el feminismo viene trabajando fuertemente en esta ola tan transformadora. A los varones nos tendría que dar vergüenza las cosas que hemos hecho y con las que nos hemos vanagloriada. Pero nos coloca en una encrucijada: ¿vamos a volver hacia atrás donde las mujeres se quedaban en sus casas cuidando a sus hijos y los varones salían a ser la fuente de manutención y por lo tanto la mujer perdía toda su libertad porque no tenía ningún ingreso para sentirse independiente? ¿Eso es lo que nos invitan a construir? Claro que con algunas personas me separa un abismo, como por ejemplo alguien que cree que va a transformar la sociedad creando un escuadrón de la muerte.

Hablemos del día después del balotaje

El 25 de noviembre las maestras, las auxiliares y los niños, van a estar en las escuelas públicas. Yo voy a estar sentado acá en el PIT-CNT a las 9 de la mañana y los trabajadores van a cumplir su trabajo porque en nuestro país tenemos varias convicciones. Una es que el que gana ganó y los demás respetamos. Respetar no significa que vamos a aceptar todas las políticas que plantean. Pero diagnosticar conflictos antes de conversar no es una decisión acertada. Los conflictos no se declaran por las dudas, hay conflictividad en la medida que no haya acuerdo entre quienes gobiernan y quienes dirigimos los sindicatos o entre las empresas y quienes dirigimos los sindicatos. Y aún está por verse qué va a suceder, porque siempre depende de la correlación de fuerzas que haya entre una organización y otra. Yo ya estoy cansado de que nos hablen de cooperación. Yo cooperar no sé bien qué es. Sé que cuando le pagan 20 mil mangos a un trabajador, la cooperación que tiene ese trabajador es que no puede llegar a fin de mes. Cooperar es una frase que suena fantástica pero que no se adecua a la contradicción de intereses que hay entre el capital y el trabajo y esa contradicción no se puede eliminar por decreto. Hay una contradicción, funciona, el trabajador la siente, y no se trata de la construcción de ningún odio. Se trata de la construcción de que el trabajador quiere mejorar sus condiciones de vida y algunos dicen rentabilidad o muerte, a ver dónde ubican el valor de la vida, lo colocan en la rentabilidad.

¿Qué lectura hacés de los descontentos?

No hubo una síntesis adecuada, no hubo tiempo para escuchar a la gente en sus descontentos. Cuando la gente comienza a construir nuevos derechos, pugna por otros y si no es escuchada construye rabia y construye bronca y si esa bronca no la puede canalizar con los dirigentes que están al frente del país, esa bronca queda internalizada y eso es lo que se llama el descontento. Yo estoy seguro que el descontento no es porque haya un mejor SNIS, no es porque haya más maestros comunitarios, ni porque haya un comedor que atiende 270 mil niños, ni porque haya aumentado el salario real un 60%, ni por las leyes laborales. Tal vez es un descontento porque no fue escuchado, porque no hay cambio posible si la sociedad no participa de él. Los cambios hay que hacerlos con la gente porque es la que conoce los problemáticas de su barrio, de su comunidad, de su organización social, de su lugar de trabajo.

Hay mucho para repensar a partir del día después en planos críticos y autocríticos

Bueno, cuando hablamos del techo del cristal, yo pregunto, ¿por qué no son interpelados los dirigentes varones? Si las que mayoritariamente ganas los concursos son las mujeres. No hay un problema de capacidad, ni hay un problema de que la mujer no pueda ejercer un liderazgo, porque donde lo ejerce, vaya que lo ejerce. Y con mayor sensibilidad en muchos casos. El problema es encontrar los mecanismos para salir del tapón que a veces te colocan las cabezas conservadoras que creen que solo los varones pueden dirigir determinadas instancias de la vida.

Hay quienes se siguen sorprendiendo que los dirigentes sindicales estudian y se capacitan

Nosotros tenemos el equipo técnico más potente y más permanente sobre el tema del empleo que se tenga en el Uruguay. Está el Instituto Cuesta Duarte con los compañeros economistas dirigidos por la compañera Alejandra Picco, pero que tiene una cantidad de economistas que se especializan en temas como seguridad social, el empleo, la coyuntura, temas de macroeconomía. Y por otro lado está el equipo de abogados que estudian pormenorizadamente los aspectos legales. Y los dirigentes nos nutrimos de ese equipo, hemos crecido juntos. Son estudiosos, comprometidos, le brindan lineamientos al dirigente sindical, pero que además discuten con los dirigentes sindicales. Estamos abiertos a que nos interpelen y a escuchar. Otro aspecto es que el movimiento sindical  siempre tuvo y va a tener vínculo con la academia. Y lo tiene que profundizar aún más de lo que lo ha hecho. Y por supuesto también con la cultura. A veces voy solamente a escuchar charlas de teatro de Sergio Blanco, Gabriel Calderón, Pepe Vázquez, entre otros. Me siento en el fondo y aprendo. Yo sé que no todo el mundo tiene por qué ir al teatro y ni ni siquiera le tiene por qué gustar, pero desde el día que vas a un teatro y ves una buena obra, tu vida nunca va a ser igual, nunca vas a salir igual, te gustará más o menos, pero no salís igual.