El próximo 3 de marzo, una delegación del PIT-CNT se reunirá con el presidente de la República para dialogar sobre el empleo, la pérdida de puestos de trabajo, el incremento de la pobreza y las medidas que atiendan las urgencias de los sectores más afectados por la pandemia. En diálogo con el Portal del PIT-CNT, Fernando Pereira adelantó algunos de los ejes centrales que el movimiento sindical llevará a su encuentro con el mandatario, reflexionó sobre distintos aspectos relacionados a la educación, la violencia, la recolección de firmas para habilitar el referéndum que derogue 135 artículos de la LUC y también se refirió a las miradas de la sociedad hacia la policía.
A pesar que en medios y redes sociales se continúa hablando que nuestra sociedad está atravesada por una «grieta», vos has insistido en la necesidad de la construcción del diálogo, especialmente cuando las diferencias son notorias. ¿Ese es el espíritu con el que el PIT-CNT irá a dialogar con el presidente de la República?
Estoy convencido que hay que insistir en la cultura del diálogo tan característica de nuestro país. Hay una necesidad imperiosa de priorizar esos espacios de diálogo para que se desarrollen políticas que atiendan las necesidades de la gente. En la agenda del movimiento sindical, el empleo siempre está colocado en la primera línea y mucho más teniendo en cuenta la crisis que estamos teniendo. Hay un aspecto directamente vinculado al salario pero hay otro que tiene relación a lo sociológico del trabajo como forma de encuentro y relacionamiento de las personas. El trabajo es fundamental en el desarrollo de las personas, en la construcción de lazos, compañerismo, identidad. La gente habla con orgullo y cuenta su sentido de pertenencia cuando dice «soy metalúrgico», «soy maestra» o «soy obrero de la construcción». Y en relación al empleo tenemos un escenario complejo: en el año 2020 se perdieron 60 mil puestos de trabajo. Cuando la llegada de UPM decíamos que era una buena noticia porque se creaban 8 mil puestos de trabajo. Bueno, ahora se perdieron 60 mil. Y este dato de la realidad tiene que ser atendido. Y a esto hay que sumarle la crisis enorme que han tenido las pequeñas empresas, las unipersonales, los monotributistas y muchos más. Por tanto, es imprescindible que se generen políticas de incentivo para el empleo. Y cuando el empleo tiene estos problemas, la inversión pasa a ser clave. La inversión privada no está llegando porque los capitales son gigantescos pero son cobardes, nunca invierten en zonas de incertidumbre, por tanto, es necesario que la inversión pública juegue un papel destacado y protagónico. Fundamentalmente, la inversión en vivienda que es generadora de empleo y al mismo tiempo resuelve el problema social de la vivienda.
¿Qué te dejó el mensaje de la ministra de Economía ante la comisión permanente del Parlamento?
Y por ejemplo que confirmó que 100 mil uruguayos van a caer por debajo de la línea de pobreza. Esto es algo que el PIT-CNT advirtió, que si el gobierno no aplicaba políticas compensatorias fuertes que atendieran a sectores de la sociedad que están en situación límite, iban a caer por debajo de la línea de pobreza. Y de hecho eso sucedió. No era que estábamos suponiendo, existía un informe de la Universidad de la República que daba cuenta de esta realidad. Y de los 100 mil pobres, probablemente cerca de la mitad serán niños y niñas. Y este dato es duro, doloroso, desgarrador. No podemos verlo como un dato estadístico, son niños y niñas que no tendrán cubiertas sus necesidades elementales de alimentación, salud, educación. Estos datos deben ser considerados para analizar cuáles son las políticas compensatorias que den una respuesta inmediata a tanta penuria.
¿En el encuentro con el presidente Lacalle Pou también se insistirá en las medias que propusieron el PIT-CNT y la Intersocial?
Exacto. Se necesitan medidas para atender el empleo pero también que el gobierno tome decisiones en materia de asistencia social para los sectores de la población que se encuentran con sus derechos elementales vulnerados. Hemos planteado un salario básico de emergencia que le permita a estas 300 mil familias comer en sus hogares, una canasta de servicios públicos de agua, energía, Internet y una garrafa de gas, para que las personas puedan salir adelante. Y al mismo tiempo, que se eviten los lanzamientos y desalojos. Por estas horas estamos ajustando todas estas propuestas para llevarle al Presidente nuestras ideas sobre cómo afrontar esta tremenda crisis que vive el Uruguay porque creemos que si no se toman medidas, ingresaremos en un tiempo de profundo dolor social ya rápidamente en el primer semestre del año. Y si esto sucede, obviamente que habrá más ollas populares por todas partes, y se redoblará la solidaridad del movimiento sindical, de las organizaciones sociales, de clubes deportivos y del tejido social característico del pueblo uruguayo, pero esa no puede ser la solución. Esa es la cara emocionante, al saber que los y las uruguayas nunca miran con indiferencia a quienes la están pasando mal y jamás los dejaremos solos, pero no alcanza con el cariño y la respuesta solidaria de la gente y los sindicatos y el tejido social. Además, es terrible que una familia tenga que hacer cola en algún lugar de su barrio para poder comer y darle de comer a sus hijos.
El director del Instituto Cuesta Duarte dijo recientemente que se necesitan señales claras del gobierno y que deben llegar cuanto antes. ¿Crees que en el encuentro con el presidente de la República habrá señales claras?
Yo espero que sí. Parto de la base de que los diálogos son espacios en los que las personas abren sus cabezas para escuchar las ideas y propuestas del otro. Entiendo las diferencias entre las ideas y concepciones del gobierno y las del movimiento sindical, entiendo las diferencias que tenemos en relación a la política económica y muchas otras diferencias, pero en medio de esta crisis seguramente tendremos algunas coincidencias y pienso que una de ellas y fundamental es que no pueden caer 100 mil uruguayos y uruguayas por debajo de la línea de pobreza. Otra es que esta crisis no la puede pagar el empleo. Y tampoco puede pagarse esta crisis con informalidad. Por tanto, habrá que buscar los caminos que conduzcan a acuerdos y que sean señales especialmente para las personas que están atravesando realidades dramáticas. Hay gente que hace un año se despertó y se enteró que su empleo había desaparecido. Miles de personas. Entonces tenemos que ser capaces de estudiar, focalizar y pensar soluciones específicas para esos sectores y esas personas. Insisto, no son números, son personas, son familias, son madres y padres, son hijos e hijas. Por tanto, alguna señal tiene que haber que le genere cierta esperanza a las y los uruguayos que les permita creer que vamos a encontrar una ruta de salida a esta crisis. La vacuna es una parte de la solución, pero no va resolver el problema social y económico.
¿Las vacunas están siendo colocadas en un territorio de disputa política?
Creo que más allá de las posturas que tenga cada uno, este es un tema que tiene evidencia científica suficiente para que lo consideremos en este plano. El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) ha elaborado documentos muy serios, sensatos, también hay exposiciones del científico Gonzalo Moratorio en la misma dirección. La Universidad de la República ha realizado actividades para alumbrar el camino para que comprendamos la temática de las vacunas. Y también científicos del Instituto Pasteur y de la Facultad de Ciencias han expresado públicamente la importancia de las vacunas. Entonces, si el mundo científico y médico señala la importancia de la vacunación de la población no debería haber ningún territorio de disputa política sobre las vacunas. Ninguno. El gobierno uruguayo decidió que la vacunación no sea obligatoria. Creo que eso es un acierto del gobierno y al mismo tiempo estoy convencido que la mayoría de los uruguayos nos vamos a vacunar porque es la manera de protegernos y proteger a otros. Pero obviamente respetando las libertades. Y si la norma dice que esta vacuna es voluntaria, lo es. No puede después aparecer alguien en los Consejos de Salario a hablar de obligatoriedad. Pero insisto, si la mayoría de la población libremente decide vacunarse, notable. Y también creo que es necesario que se realicen campañas de información a la población porque con la pandemia se generó un fenómeno que agotó y confundió a la población. Todo se decía que era histórico. Todos los días no pueden ser históricos. Si despega un avión, si compramos freezers, si aumentaron los casos y se llega a una cifra inédita, si bajan los casos, todo es histórico. Así la gente termina cansada y hasta confundida discutiendo si tal laboratorio o el otro o si la vacuna rusa o la china. Personalmente creo que ese debate sobre el origen de las vacunas es de mala calidad. No aporta. Son los cuerpos científicos los que deben asesorarnos e informarnos. Y tal vez hagan falta políticas de estímulo empresarial para que la gente pueda tomarse el día y concurrir a vacunarse. Pero remarco que estoy convencido que la gente se va a vacunar, pero no podemos obligarla a hacerlo.
El lunes comienzan las clases y la secretaria general de la FUM-TEP dijo aquí que es un inicio preocupante.
Sí, es muy preocupante. No están dadas las condiciones para que el inicio de clases sea óptimo. Los padres tienen la incertidumbre de cuántos días van a poder asistir los niños, en qué condiciones y a qué espacios. Hoy se resolvió volver la distancia a 1,5 metros porque Montevideo y otros departamentos ingresaron en zona roja de riesgo, de acuerdo al criterio del Global Health Institute de la Universidad de Harvard. No han llegado los productos de sanitización suficientes a las escuelas, no hay personal auxiliar suficiente, no se han desdoblado grupos para poder mantener la distancia y por tanto, no se han creado los cargos necesarios de maestros, a los maestros comunitarios les van a pagar un mes menos y no todo el año, por tanto, es preocupante. No quiero ser duro con los términos y no voy a insistir con hablar de caos, porque no es esa la discusión y tal vez no sea el término exacto, pero podemos asegurar que el comienzo de clases tendrá enormes dificultades para las maestras, maestros, funcionarias, funcionarios, niños y niñas, y las familias. Y esto lo tiene que saber los padres y las madres.
En este contexto, casi sin diálogo con los sindicatos, se conoce la sanción a 15 trabajadores en San José. ¿Cómo se debe leer esa decisión?
Bueno, que a muy pocas horas de comenzar las clases sancionen a 15 miembros de la dirección de FeNaPES se parece más a una provocación que a cualquier otra cosa. No tienen ningún sentido que se haya buscado algo que sucedió hace más de un año y traerlo ahora como un problema actual de la educación. Parece como si alguien quisiera promover un conflicto. Porque realmente, si alguien quiere promover un conflicto parece una buena fórmula no negociar con nadie y tomar una medida de este tipo 48 horas antes de empezar las clases.
¿Y por qué crees que pasó eso ahora?
Posiblemente lo que se pretende es disimular, distraer, las carencias que las autoridades van a tener para empezar las clases en secundaria. Que son enormes. La cantidad de horas que quitaron equivalen a once liceos. No son detalles menores los que denunciamos y advertimos. Los recortes presupuestales impactan de manera contundente en la calidad educativa de nuestros alumnos y los que nos prometieron una mejor educación nos están llevando a circunstancias no deseadas en todos los subsistemas.
Hace pocos días expresaste que «no hay que deshumanizar a la policía» y eso generó distintas reflexiones y comentarios en redes sociales y mucha gente manifestó sus puntos de vista.
Y eso siempre es bueno. Bienvenido siempre el debate de ideas. Tenemos que hablar también de esto. Conversar como sociedad sobre la relación entre el Estado, el trabajador que tiene un arma, que tiene que cumplir su tarea de la seguridad pública y la forma que nos vinculamos. Detrás de ese policía hay un padre, una madre, un vecino, con el que yo hablo de fútbol, de básquetbol, de teatro y yo no puedo cambiar la forma en la que lo veo cuando él está desempeñando su tarea uniformado. Debo condenar las acciones de la policía cuando tiene actitudes abusivas, tal como las hemos visto. Pero al mismo tiempo tengo que defender a la enorme mayoría de los policías que tienen una actitud respetuosa con los ciudadanos. Esto implica humanizar la profesión, porque son trabajadores de la policía. Cuando muere o se accidenta un trabajador de la construcción o un trabajador rural o de la industria, me provoca el mismo dolor que cuando muere un policía en el cumplimiento de sus funciones. Me duele porque se trata de un trabajador que perdió su vida por el solo hecho de trabajar. Esto tenemos que poderlo instalar como debate y sin prejuicios. Criticar cuando hay acciones equivocadas, excesos, el uso indebido de la fuerza, eso siempre lo cuestionaremos. Este debate lo vamos a dar en el movimiento sindical. Y tenemos un sindicato aquí que existe, que se ha fortalecido y que puede y debe jugar un papel fundamental en la articulación entre la sociedad y la policía. Y más aún, no se los puede «encerrar». Ni a ese, ni a ningún sindicato. Hay que dejarlo actuar porque ellos representan una base social -que son los policías- como yo represento al sindicato de funcionarios y maestros de primaria. Esa base social condiciona mucho tu accionar, tu decir, tu pensar. Hay que ir buscando los puentes para que la policía sea democrática, para que en las movilizaciones no tengamos actos represivos y eso hay que trabajarlo con la autoridad, pero también hay que trabajarlo con el cuerpo policial y con el policía en particular, en el barrio, en la comunidad. Todos tendríamos que tener un diálogo humanizado. Y recordar que detrás de ese uniforme hay un padre, una madre, un hijo, una hija.
¿Cómo viene la campaña de recolección de firmas para habilitar el referéndum sobre los 135 artículos de la LUC?
Viene muy bien, el tema es mantener este ritmo. Es conmovedor ver la forma en la que miles de militantes salen todos los fines de semana, arman sus puestos, salen a conversar con la gente, a entregar un volante, a desarrollar la recolección de firmas pero también a realizar una tarea pedagógica para que se pueda dar el debate imprescindible en la sociedad y que hasta ahora, los partidos que votaron la ley no lo han querido dar, sobre el contenido de la LUC. Hasta ahora el Uruguay no conoce la ley, ni sabe que desapareció el Consejo de Primaria, que desapareció la representación docente, no conoce a fondo los cambios ni en materia de educación, ni en seguridad, ni en distintos temas relevantes. Y los partidos del gobierno no han querido hablar. Yo estuve recolectando firmas con los compañeros maestros y funcionarios de primaria de Soriano y fueron jornadas preciosas. Volví conmovido por la entrega de la gente, por el esfuerzo de las maestras, pero también por la voluntad de las personas para que el pueblo pueda decidir.
¿Se alcanzarán las firmas?
Sí, en la medida que este despliegue militante lo hagamos sistemática y organizadamente. Con unidad interna entre los que participamos de la campaña, tanto del movimiento sindical como las organizaciones del feminismo, del medio ambiente, de la política y las cooperativas. Vamos a llegar. Y cuando se llegue a las firmas, el debate va a ser inexorable. Si hay dos aportes que el PIT-CNT y las organizaciones le van a hacer a la sociedad es que se abrió un debate democrático profundo sobre los contenidos de la LUC y por otra parte, que la gente va a poder decidir si quiere tener en el ordenamiento jurídico una ley que implica tanto retroceso o efectivamente le va a quitar las peores aristas a esta ley. Y vamos por muy buen camino.
Los que ya auguran que no vamos a llegar ni vamos a poder alcanzar las firmas, porque no nos dan las fuerzas, están subestimando a los y las miles de militantes anónimos que todos los días salen a juntar firma por firma, a veces de a una, de a dos, cinco o cientos de firmas. Ellos y ellas salen y la pelean. Y eso va acumulando en la dirección adecuada que es conseguir las firmas y al mismo tiempo, desarrollar esa fantástica y democrática tarea pedagógica de difundir y conversa sobre los contenidos de la LUC.