Hace pocos días afirmé en el programa “Polémica en el Bar” que nunca hubiera cerrado los espectáculos artísticos.
Tal vez, como forma de autocrítica, no debí ser tan tajante, porque en general no lo soy. Pero me inspiraba una necesidad social de que la gente acceda al alimento del alma, que producen los artistas de las más diversas disciplinas. Y sobre todo lo mal que están pasando los artistas y técnicos vinculados al espectáculo.
Hay posiciones divididas en torno a si esta medida es decisiva en términos de movilidad y de probable fuente de contagio.
Mientras el hilo epidemiológico se pudo seguir no se registraron focos en dichos espectáculos.
Tal vez haya que prestar atención a otra frase, dentro del mismo bloque y es que dije en temas sanitarios hay que escuchar la opinión del GACH. Y si se decide cerrar los espectáculos públicos, los artistas tienen que recibir los subsidios para poder vivir.
Es poner a la cultura y todo lo que genera en un lugar secundario, cuando desde mi punto de vista tendría que ser primordial y acceso a múltiples mundos que solo la ficción, la dramaturgia, la música y las distintas formas del arte puede hacer real.
Soy consciente de que hay que bajar la movilidad si queremos salir de la penuria sanitaria que estamos viviendo.
Si en ese marco se cerraran los espectáculos artísticos, el "nunca" que utilicé está de más, y me adhiero a las recomendaciones del cuerpo científico.
Ahora bien, que el presidente de la República para saber las posiciones del PIT-CNT se base en un programa de TV -que mezcla humor, polémica, periodismos diversos- da cuenta de la imprescindible necesidad del diálogo social para conocer la opinión de los actores políticos y sociales. Esto es importante para que, dentro de sus facultades, pueda tomar las decisiones necesarias, para salir en clave de unidad nacional.
Por eso suscribí personalmente, junto con actores de la academia, el cuerpo científico y médico, una carta en la que se exhorta a tomar las medidas del GACH, muchas de ellas que nos generan costos emocionales duros.
Asumo el mensaje de que hay que blindar abril, pero las medidas no llegan.
Los plancheros de los lugares donde venden chivitos, los pizzeros, mozos, los feriantes, las cantineras de liceos, peluqueras, buena parte del sector turístico, ellos y ellas tienen que vivir de algo. La lista seguro es más larga, y para asistirles, se precisa un Estado presente.