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Curso sobre ambiente y trabajo
Agenda ambiental y salud en el centro de la agenda sindical
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Ambiente, salud y trabajo

Con apoyo del Instituto Cuesta Duarte, INEFOP, CSIC y UDELAR, comenzó en la sede del PIT-CNT el curso “Ambiente, salud y trabajo: desafíos para el movimiento sindical”. La propuesta busca integrar la dimensión ambiental en las agendas sindicales. Investigadores, autoridades y dirigentes coincidieron en la necesidad de atender los impactos de los modelos productivos en la salud de las y los trabajadores, en especial a raíz de la pérdida de calidad del agua potable y los riesgos derivados del uso de agrotóxicos.

El pasado jueves 11 comenzó el curso “Ambiente, salud y trabajo: desafíos para el movimiento sindical”, una propuesta respaldada por el Instituto Cuesta Duarte, el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) y la Universidad de la República (UDELAR).

La iniciativa busca fortalecer una perspectiva sindical que integre los vínculos entre ambiente y trabajo como eje prioritario en la construcción de agendas. Está dirigida a trabajadoras y trabajadores de los sectores público y privado interesados en la temática ambiental.

La primera de las cinco jornadas previstas contó con la participación de investigadores y docentes universitarios, quienes presentaron el proyecto “Calidad del agua potable y riesgos para la salud”.

En representación del PIT-CNT participó Pablo Elizalde, integrante de la Secretaría de Salud y Ambiente. También estuvo presente el subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, quien abordó las orientaciones de las políticas de gobierno en materia de ambiente, salud y trabajo.

Asimismo, intervinieron Andrés Carvajales, del equipo de investigación; Carla Kruk y Eliana Arismendi, de la Facultad de Ciencias de la UDELAR; y Soledad Marzoa, quien realizó la presentación general del curso en la sede del PIT-CNT.

Marzoa señaló que los objetivos de la propuesta son “generar información, fortalecer las capacidades de análisis y acción de representantes sindicales y trabajadores en torno a la agenda ambiental, promoviendo la identificación y problematización de las relaciones entre trabajo, ambiente y modelo productivo”. Añadió que se busca contribuir a que estas dimensiones se integren como un eje estratégico en la construcción de las agendas sindicales.

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Ambiente, salud y trabajo

Por su parte, Elizalde destacó que existe una estrecha relación entre ambiente, salud y trabajo, y subrayó que las y los trabajadores son quienes más sufren la exposición a contaminantes como los agrotóxicos, tanto en el ámbito laboral como en las comunidades cercanas. “Sufren la contaminación en el ambiente laboral y en sus zonas de referencia, con afectaciones agudas y crónicas en su salud y en la de sus familias”, expresó. Recordó además que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha calificado al modelo productivo actual como “insostenible”.

El dirigente sindical sostuvo que el PIT-CNT apoya el desarrollo de modelos alternativos, como la agroecología, y remarcó la necesidad de contar con recursos para una fiscalización efectiva de los modelos vigentes.

Principales problemas ambientales

Andrés Carvajales señaló que entre los grandes problemas ambientales de Uruguay se encuentran la generación de residuos sólidos urbanos e industriales, las bajas tasas de reciclaje, la disposición final de desechos, las presiones sobre la biodiversidad, el cambio en el uso del suelo, el uso de agroquímicos, el cambio climático y los pasivos ambientales. A ello se suman las debilidades en la fiscalización, la falta de educación ambiental, la escasa participación pública y las dificultades en la gestión del agua y la contaminación de los cuerpos hídricos.

El investigador advirtió además que la participación sindical en los espacios de definición de política ambiental es todavía limitada. “Se ve como una lucha sectorial de algunos sindicatos, no como una causa del movimiento sindical en su conjunto”, dijo. No obstante, recordó excepciones relevantes como el plebiscito por el agua de 2004, la Ley de Riego y el proyecto Neptuno.

Carvajales subrayó que la salud es el puente que conecta el trabajo y el ambiente, y alertó sobre los riesgos de la desinformación, la presión de intereses económicos y la manipulación de datos. Reivindicó la necesidad de avanzar hacia una democracia ambiental, y concluyó que “solo los trabajadores y las trabajadoras podrán instalar la discusión permanente de que tenemos que ser más justos en materia ambiental”.

Pérdida de calidad del agua potable

Carla Kruk y Eliana Arismendi expusieron una investigación sobre la pérdida de calidad del agua potable, sus causas y consecuencias en la salud humana. El objetivo del estudio es analizar a nivel nacional la calidad del agua para consumo humano, identificar riesgos y contaminantes presentes en las fuentes y en el agua distribuida, y evaluar su potencial relación con la salud, así como democratizar los resultados y contribuir a las políticas sanitarias y ambientales del país.

Kruk explicó que existen procesos que afectan la calidad del agua, por lo que se realizan monitoreos y se utilizan indicadores con valores máximos permitidos. Si el agua no cumple con alguno de ellos, se considera no potable. Señaló que, según el censo 2023, el 93,8% de los hogares uruguayos utiliza agua de la red de OSE para beber y cocinar.

El proyecto busca dar información a la población para que pueda tomar decisiones en torno al consumo de agua. Kruk aseguró que el 86% del agua superficial de buena calidad disponible en el país se destina al riego, y advirtió que los problemas en ríos y lagos también repercuten en la salud humana porque formamos parte del ciclo hidrológico.

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Alertó que durante la crisis hídrica de 2023 varios parámetros medidos por OSE -como cloruro, sodio, sólidos disueltos y trihalometanos- estuvieron por encima de lo recomendado. También señaló que muchos contaminantes orgánicos derivados de agroquímicos, como plaguicidas y glifosato, no son monitoreados con frecuencia, lo que genera falta de información.

Entre las consecuencias visibles mencionó la proliferación de cianobacterias en ríos y lagos, debido a la fertilización excesiva y el uso de agrotóxicos, que liberan toxinas peligrosas para la salud.

Respecto al agua subterránea, indicó que existe riesgo de contaminación en zonas de alta producción agrícola, aunque no hay datos suficientes. Advirtió que las fuentes superficiales están muy afectadas y que las subterráneas presentan altos riesgos de contaminación.

“No hay una priorización en la protección de las aguas destinadas al consumo humano directo, y los procesos de potabilización no aseguran una calidad libre de riesgos para la salud”, remarcó.

La investigadora agregó que se han detectado contaminantes en el agua distribuida con valores superiores a la normativa vigente y de forma sostenida, lo que muestra una gran heterogeneidad en la calidad de las fuentes, en los procesos de potabilización y en el agua que llega a los hogares. Esta situación, dijo, plantea desafíos para los trabajadores de OSE, quienes además no reciben a tiempo la información de los monitoreos.

El desafío político

Finalmente, el subsecretario de Salud Pública, Leonel Briozzo, sostuvo que “no hay cambio de agenda sin el movimiento de los trabajadores y trabajadoras”. Señaló que el cambio climático constituye una “verdadera epidemia por sus efectos en la salud humana”, aunque no afecta a todas las personas por igual, sino de acuerdo a determinantes sociales.

Briozzo identificó tres epidemias globales -el cambio climático, la malnutrición y la obesidad/diabetes- que conforman la “sindemia global”, cuyo núcleo son los modelos productivos destructivos del medio ambiente basado en agrotóxicos y deforestación.

El jerarca destacó que el gran desafío de la izquierda latinoamericana es incorporar la cuestión ambiental a la agenda política de transformación. Reivindicó el rol del Estado en la coordinación interministerial, la importancia de la academia y la necesidad de alianzas con movimientos sociales.

“En este camino son imprescindibles las trabajadoras y los trabajadores, que sufren directamente los impactos y también proponen salidas, junto con el área de la salud y los jóvenes”, puntualizó.

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