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Trabajadores y empleadores con visiones cada vez más distantes en debate de OIT

Viernes, 05 Junio 2015 15:30
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GINEBRA | Los líderes de los grupos de Empleadores y Trabajadores inauguraron hoy las jornadas de debate abierto en la Conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, con un esperado contrapunto sobre sus visiones del mundo laboral actual y futuro, cada vez más divergentes y que anticipan el calor que tomarán las discusiones la próxima semana.

El jefe del Grupo de los Empleadores, el danés Jorgen Ronnest, primero en la lista de oradores para las sesiones plenarias de debate, reconoció que el panorama del empleo y la distribución de la riqueza "tiene como telón de fondo un empeoramiento del desempleo mundial, desigualdad cada vez mayor y sueldos más limitados".

Sin embargo, llamó a "no partir de la base de manera pesimista de que las condiciones de empleo y de distribución del ingreso existentes van a persistir de manera inevitable o que se vayan a reproducir en un futuro cercano".

Al respecto, pidió que se reconozca que "las tasas de pobreza se redujeron en todos los países y los ingresos de un ciudadano medio de un país pobre se están acercando más a los ingresos de un ciudadano medio de un país rico".

Además, sostuvo que la relación de empleo clásica "se está convirtiendo en una relación más madura y compleja".

"La percepción del trabajador de la seguridad del empleo depende tanto de los términos del servicio de su contrato como de las condiciones del mercado laboral en general, como las tasas de desempleo o la eficiencia de las políticas laborales", dijo.

En otras palabras, definió que "la estabilidad del empleo no depende ya simplemente de tener un contrato permanente. Del mismo modo, no todas las formas atípicas de empleo son de baja calidad y, demonizarlas, no reconoce el valor que tienen tanto para los trabajadores como para los empleadores".

Según el líder empleador, "las formas atípicas de empleo si están bien diseñadas y reguladas pueden proteger a los trabajadores y ayudar a las empresas a dar respuestas a las demandas del mercado".

"Las tendencias actuales todavía distan mucho de tener un alcance universal, pero toda reflexión sobre el futuro del trabajo debe integrar de manera adecuada estos factores, por lo menos si lo que pretendemos es entender mejor cuáles son las medidas políticas necesarias".

Para ello, planteó la gestión y la adaptación del cambio como claves del éxito, una mejor interconexión entre los sistemas educativos y las empresas y la colaboración entre el sector público y privado para anticipar las necesidades del futuro.

El jefe del Grupo de Trabajadores, el belga Luc Cortebeeck, en cambio, fue más dramático en el diagnóstico sobre el mundo del trabajo, en el que 201 millones de personas no tienen empleo o están subempleadas, según dijo.

"El desempleo juvenil sigue siendo un enorme problema con consecuencias sociales devastadoras. Los empleados precarios o informales son cada vez más numerosos. La libertad sindical y los derechos laborales se están atacando, se está destruyendo la negociación colectiva y aumentaron las desigualdades en los ingresos. Hay millones de personas sin protección social o tienen una reducida. La discriminación de género y la brecha salarial entre hombres y mujeres persiste en los mercados de trabajo".

Cortebeeck aseguró que hasta 2030 "habrá que crear más de 600 millones de puestos de trabajo y tienen que ser trabajo decente".

También apuntó a las cadenas de suministro globales, que representan más del 60 por ciento del comercio mundial en la economía real y "están contribuyendo a la desigualdad, no consiguen pagar sueldos que permitan vivir, niegan los derechos fundamentales sindicales y de trabajo y están frenando el desarrollo. Hay pruebas de que está aumentando el trabajo informal, que se convierte en una esclavitud moderna en esas cadenas", denunció.

"Estamos de acuerdo con que el trabajo no debe solo satisfacer las necesidades materiales sino también la búsqueda individual para el desarrollo personal y el deseo de contribuir a una causa mayor", pero "esta visión ideal dista mucho de la realidad de la vida de millones de personas", resaltó.

El sindicalista llamó a poner en el centro de la reflexión el Convenio 122 de la OIT, que refleja el principio de libertad de elección del empleo; a reconocer las fronteras en el planeta y las consecuencias del cambio climático, y como necesidad y urgencia invertir en la economía verde.
"El trabajo decente para todos debe seguir siendo el objetivo fundamental para la OIT y eso implica identificar a los sectores que van a crear los trabajos del futuro: los servicios, la industria de los cuidados y la economía verde", señaló.

También abogó por un entorno macroeconómico que "coloque el objetivo del empleo pleno y decente en el centro de las políticas económicas y sociales y que intente estimular la demanda agregada".

"La clave para el éxito es la necesidad de coordinar las políticas tanto nacionales a través de la coordinación entre los ministerios, como las internacionales", ya que "queda mucho por hacer" para alcanzar los objetivos de justicia social, concluyó.

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