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Fernando Pereira: "Hay quienes tienen una mirada hemipléjica del movimiento sindical"

Lunes, 13 Enero 2020 22:01
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Fernando Pereira: "Hay quienes tienen una mirada hemipléjica del movimiento sindical" Foto: Carlos Lebrato

En los primeros días de febrero, el presidente del PIT-CNT, llamará al designado ministro de Educación, Pablo da Silveira y al futuro director del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (Anep), Robert Silva, para plantearles la concreción de un espacio de diálogo al más alto nivel sobre el futuro de la educación en nuestro país, con la participación de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay (CSEU). Según adelantó Fernando Pereira al Portal del PIT-CNT, la iniciativa está en sintonía con el espíritu de diálogo franco que se generó entre el presidente electo, Luis Lacalle Pou y el movimiento sindical, a partir del encuentro realizado días pasados en la sede de Todos. "Si va a haber una reforma y lo que se quiere es una transformación, si se pretende ir al fondo y llegar a los sectores más vulnerables -aquellos con mayores dificultades de aprendizaje- van a tener que hablar con los actores, de forma tal que se posibilite llegar a un acuerdo. Y esto debería ser parte de la premisa de los gobernantes electos para dirigir la educación".

Pereira remarcó que "no hay ningún caso en el mundo" que se haya podido concretar una reforma educativa sin la participación de maestros, profesores y funcionarios. En este sentido, aseguró que tomará la iniciativa para invitar al diálogo aunque le dará "tiempo, espacio y oxígeno" a las nuevas autoridades para que se vayan reintegrando a sus actividades "porque no puedo condicionar a los demás por mis propios tiempos". Pereira aludía sin mencionarlo a su dificultad para "desenchufarse" y aprovechar el descanso anual. El presidente de la central sindical apenas dedica las primeras horas del día para pescar, como forma de disfrutar cierto relax, pero rápidamente retoma el modo activo a través de la lectura de la prensa nacional e internacional, especialmente de los editoriales que exhiben el pensamiento neoliberal más puro y duro. Toma notas. Escribe mucho. Estudia y lee todo el tiempo que puede. Ama el teatro porque está convencido que nos ayuda a pensar y a entender los procesos históricos. "El teatro es el reflejo de nuestra historia". Admira a los dramaturgos que provocan al público y remueven prejuicios. Dice que los Blanco, Calderón, Sanguinetti y Morena, entre otros y otras, son imprescindibles para entender los caminos para procesar los cambios culturales. Habla siempre de feminismo y defiende con vehemencia el proceso que inició el PIT-CNT para resquebrajar el machismo sindical. Está convencido que se avecinan tiempos de mucho diálogo, de aportar ideas y también de lucha. Se enoja con "las miradas hemipléjicas" de algunos sobre el movimiento sindical. Dice que hay una construcción de relato de odio que pretende imponer hacia los trabajadores. "Esos me dan mucha pena, no entienden o no quieren entender". Pereira recordó el rol del movimiento sindical y la actitud responsable cuando la crisis del 2002, cuando se reunía día y noche "con un gran hombre", en referencia al entonces ministro de Economía Alejandro Atchugarry, en busca de soluciones urgentes en un contexto dramático. En aquellos días aciagos, conoció a Robert Silva, con quien conversó una y mil veces junto a Héctor Florit, Teresita Capurro, Gustavo Macedo y el propio Atchugarry, para sostener abiertos los comedores escolares. Invoca a modo de referencia permanente a Pepe D'Elía y asegura que todos los días se levanta orgulloso de ser integrante del PIT-CNT. Lo que sigue, es una síntesis de una extensa charla con el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira. 

En enero, Montevideo descansa de ruidos inútiles. Las ventanas abiertas de las casas de barrio dejan oír charlas efímeras que deambulan entre asuntos de familia, los mates lavados de la mañana y los precios del asado que no se puede ni creer. Uruguay bajo el sol a pleno de un verano intenso. Los días pasan distendidos y los ensayos se complican preparando el carnaval. En pleno proceso de transición política, es tiempo de hablar sobre los escenarios futuros para el país.   

"Yo nunca fui partidario de pintar solo en negro y blanco. En los vínculos personales y en los políticos, hay una cantidad de tonalidades y grises de tan alta magnitud y de tan alto valor, que dejar el negro y el blanco como únicas posiciones válidas implica quitarse una cantidad de herramientas válidas para la transformación social. Esto a veces nos tiende a pasar, y como sociedad nos paramos todos señalando a los de aquel lado y decimos que son oscuros, y todos los de este lado somos claros y geniales. Y eso entre muchas otras cosas, omite a los grises. Dentro de los grises hay muchas particularidades que pueden permitirle al movimiento sindical, en primer lugar el mantenimiento de los derechos conquistados. En la construcción de la ruta sindical, por un lado está la generación del empleo de calidad. Entendemos que ahí está el tema número uno. Si uno lee con atención el informe del Instituto Cuesta Duarte -que por suerte tenemos un equipo que trabaja el tema del empleo desde hace mucho tiempo, y lo hace con mucha serenidad y seriedad- ese informe nos da que hemos perdido en los últimos años 55 mil puestos de trabajo y que hay determinadas áreas que lo han sufrido con mayor dureza: el comercio, la industria manufacturera y la construcción. Entonces, la construcción de puestos de trabajo parece ser prioridad número uno de cualquier movimiento sindical que perdió ese volumen de trabajo. Porque si bien en la década anterior se habían conseguido 300 mil puestos, el problema es que naturalmente la persona que entró al mundo del trabajo no quiere salir del mundo del trabajo porque esa es su forma de vivir, de sentir, de compartir  vestuario, compartir momentos y también de tener un salario que le permita vivir de su esfuerzo. El trabajo te da mucho más que un salario y eso lo podríamos poder sopesar con todo lo que esto supone. Lo segundo claramente está establecido en que el Uruguay tiene un déficit alto. El problema es quién paga el déficit. El déficit más tarde o más temprano implica que se va a tener que realizar un ajuste-. Eso todos lo tenemos en nuestro imaginario, el problema es quién paga el ajuste. Históricamente lo han pagado los sectores más débiles de la sociedad y como bien dice el Nobel de Economía (Joseph) Stiglitz la contención del gasto público y la contención salarial han tenido 40 años de fracasos consecutivos. Entonces insistir con políticas de este tipo, neoliberales y retardatarias para los sectores más populares, sería dar muchos pasos hacia atrás en la dirección que el Uruguay avanzó en los últimos 15 años. También ahí hay una puja de poder entre los que creen que el déficit hay que ajustarlo con los salarios, con el gasto público e incluso colocando impuestos donde es más fácil colocarlos, al consumo, o al salario, donde es relativamente sencillo y rápido cobrarlo".

Ahí inciden otros actores de la sociedad y no solamente el gobierno y el movimiento sindical

Exacto. Acá hay también una lección, y es que en esa tensión también vamos a ver muchos jugadores sociales articulando: de un lado va a estar el movimiento popular, no solo el movimiento sindical, sino también el movimiento cooperativo, las cooperativas de vivienda, los estudiantes, las organizaciones de derechos humanos, el feminismo, pero también hay un sector de la sociedad que es el que promueve que para que haya rentabilidad, para que haya mayor colocación de los productos en el exterior, para que haya competitividad, sostiene que el ajuste tiene que ser en el gasto del Estado, es decir, la contención de las políticas públicas que de alguna manera protegen a los sectores más vulnerables de la sociedad o en la contención salarial, es decir, lisa y llanamente bajando los salarios. Y esto tiene que ser una señal de alerta, porque esa tensión se le va a dar al gobierno nacional no solo en el área de trabajo, sino en el área económica en su globalidad y el movimiento sindical no puede obviar que en la economía también va parte de su suerte. Cuando uno discute la economía y la macroeconomía, obviamente puede ser tema para expertos, pero cuando esa macroeconomía repercute en lo cotidiano, ya no es para expertos, es para vos, para mí y para el vecino de al lado. Si por ejemplo, la política salarial del gobierno o la pauta o el lineamiento o lo que el gobierno lleve a la negociación colectiva, fuera de franca rebaja salarial, estaríamos hablando de política económica y claramente no es un tema meramente de política salarial. Si por el contrario, se ubican otros instrumentos para mejorar la competitividad como hemos planteado en ámbitos tripartitos, naturalmente que va a ser mejor para el Uruguay, para su gente. Entonces el problema siempre es quién paga. Para mi gusto siempre debería pagar los sectores más poderosos. Pero hay distintas varas en nuestro país. El expresidente José Mujica ha señalado que hay capitales depositados fuera del país por miles de millones, que pertenecen a uruguayos, es porque en algún momento juntaron esa riqueza y no la remitieron al Uruguay. Y nunca llamamos a responsabilidad  a los que tienen actitudes de este tipo, al contrario, llamamos a un trabajador si cometió un error en una ocupación pero no al empresario que para que esa empresa fuera ocupada despidió dirigentes sindicales, rebajó los salarios sin acuerdo colectivo, generó condiciones negativas para los trabajadores. Eso parecería que nadie lo juzga. Por eso digo que hay que mirar las cuestiones con colores y en este caso la economía tiene fuerte impacto en la vida de los trabajadores. Y tratar de generar mejores condiciones para los trabajadores también es una mirada sindical potente, igual de potente que cualquier discurso duro, en todo caso, acá es donde se plega la frase de Héctor Rodríguez, que la frase más dura no es la que más duro suena, sino la que más gente convoca. Y  nosotros tenemos que ser capaces de convocar a la gente a defender los derechos conquistados. Y no la vamos a defender solo con consignas, la vamos a defender si colocamos argumentos sensatos arriba de la mesa, si colocamos toda nuestra experiencia negociadora, pero también toda nuestra experiencia de lucha al servicio de los intereses de los sectores populares del Uruguay y eso es básicamente el movimiento sindical y las organizaciones que nombré y algunas que seguramente me faltó mencionar.

¿La riqueza de los matices y la imagen de la paleta cromática también pueden ser elementos de referencia en relación al buen clima generado en el reciente encuentro con el presidente electo y su equipo de gobierno?

Claramente. No debemos olvidar que somos representantes de los trabajadores, pero eso no implica que no nos preparemos para lo que hacemos. Dedicamos decenas de horas a la semana y una historia de vida, a tratar de estar preparados para cada momento por duro que sea ese momento. Lo segundo es que nosotros con los partidos tradicionales siempre hemos tenido lógicamente un vínculo permanente. Con  todos los actores que estaban en esa reunión -salvo Azucena Arbeleche a quien alguna vez la habíamos visto, pero no habíamos tenido contacto- teníamos vínculos previos, nos conocíamos y conocemos bastante bien nuestras diferencias, sabemos muy bien qué piensa el otro. También sabemos con algunos miembros del gobierno dónde están  las cercanías y eso ayuda a que haya un vínculo adecuado. Por otra parte, hay un dato que no es menor. Hay un relato formulado desde algunos medios de comunicación que una y otra vez construyen fábulas sobre el movimiento sindical en sus editoriales, que no tiene nada que ver con el accionar cotidiano del movimiento sindical. Yo leo editoriales que no hablan verdaderamente del movimiento sindical uruguayo y los  tengo que leer. O leo a (Gerardo) Zambrano decirle al presidente de la República y al ministro de Trabajo que la batalla más dura que tiene que dar el gobierno es contra el movimiento sindical y ganarla. Uno dice, pobre hombre, le debe ir mal, pero cuando busca las otras notas que le hacen vinculadas con su negocio agropecuario resulta que  le va muy bien, entonces, ¿cómo es que le va muy bien y al mismo tiempo construye un relato de que todo está mal por culpa de los sindicatos? ¿A él le habrán ocupado algún lugar de trabajo o le habrán generado condiciones negativas para su desarrollo? No lo va poder responder. Dice algo que ni siquiera sabe si es así, en realidad sabe. Esos relatos que sostienen que la pérdida de puestos de trabajo se deben a una actitud sindical que no da paz, que no da tregua, que no da descanso, son una falacia y no se condicen con la realidad. ¿Es que estamos frente a un movimiento sindical que no da lucha? No, al contrario, estamos frente a un movimiento sindical que lucha y mucho, que es muy ideologizado y eso es lo mejor que le puede pasar a un movimiento sindical en cualquier parte del mundo, pero que al mismo tiempo tiene claro cuáles son los temas a defender. Tiene claro que es el trabajo, la negociación colectiva, el sector público, las empresas públicas, que hay que conservar los convenios del sector doméstico, las ocho horas del sector rural, la ley de responsabilidad penal empresarial, la ley de empleo para personas con discapacidad, la licencia para los trabajadores privados, es decir, tiene una hoja de ruta y para ejercer esa defensa, lo que hay que tener es una herramienta capaz de colocarse en cada momento a la altura de los acontecimientos, esto es,  colocarnos de cara a intentar lograr que la sociedad comprenda cada uno de nuestros planteos y si los comprende, ganamos.

Ese relato del que hablás está obsesionado con las ocupaciones

Obviamente. Pero hablemos de ello. Las ocupaciones no se van a terminar por un decreto, se terminan si la sociedad uruguaya no las comprende y muchas de las que hemos hecho no las han comprendido. Hay una fase que nosotros no podemos obviar nunca, que Pepe D´Elía la describía de esta manera: los conflictos tienen tres patas, el apoyo de los trabajadores del sector que los va a llevar adelante, el apoyo del resto del movimiento sindical y la tercer pata pero no menos importante, que la sociedad comprenda nuestro accionar. Porque si el accionar nuestro es deslegitimado por la sociedad, es mucho más fuerte que un decreto de desocupación, porque perdimos en la cancha de que la gente nos comprenda, que es la cancha donde el movimiento sindical se debe mover con mayor ductilidad, debe ser el agua donde nosotros nademos con mucha comodidad porque de ahí venimos. Nos hemos construido dialogando con los demás. La unidad nuestra es construida en el Congreso del Pueblo, el vínculo nuestro con el pueblo tiene que estar en la primera hora de la lucha sindical y este diálogo es parte de las medidas de lucha del movimiento sindical, porque no hay que pensar que solo la huelga es la medida de lucha, las medidas de lucha es el cartel explicativo, es el volante, el pasacalle, son las horas dedicadas a que la gente entienda y también, por supuesto, es la huelga, la ocupación, son las medidas alternativas y todas hay que pensarlas en su momento. Lo que no se puede hacer es tirar la misma medida contra todos los problemas que tenga el movimiento sindical porque lo que eso genera es desgastarla  totalmente.  

Las cifras de las ocupaciones son elocuentes

En el 2018, con 200 grupos salariales, hubo 12 ocupaciones en 100.000 posibles empresas ocupadas o sea que el porcentaje es tan ridículo que no puede estar ni en los primero mil problemas que el gobierno va a tener por delante. No puede ser problema del gobierno, es un problema ideológico. El gobierno responde ideológicamente  a una demanda que viene del sector empresarial que está fundada en que la santa propiedad privada no debería ser ocupada nunca jamás y la OIT no dice eso. Y el (futuro) ministro de Trabajo lo sabe porque es una persona estudiosa. Y el presidente (electo) lo sabe porque también es una persona estudiosa. Habrá que ver cuál es la vuelta que se le busca para que la ocupación se haga de la manera más adecuada posible. A mi si hay decreto o no hay, ni me va ni me viene. No es que antes no había ocupaciones, antes del decreto habían más del doble de ocupaciones que hay ahora. Pero decir que el decreto fomentó la ocupaciones es una barbaridad que no tiene ninguna rigurosidad, es de poca rigurosidad.

¿Cómo se para el movimiento sindical a partir de este primer espacio de diálogo con el gobierno electo?

La reunión sirvió para trabajar la carretera donde vamos a abordar las dificultades que vamos a transitar. Quedó establecida la vía de comunicación directa con el Presidente para algunos casos particulares, y quedó comunicación directa con el secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, para los temas que tienen que directa relación con la Presidencia. Y también quedó una especie de teléfono directo con el próximo ministro de Trabajo, Pablo Mieres. Eso en relación al vínculo. Al mismo, tiempo tenemos que trabajar responsablemente -tal como siempre lo ha hecho el PIT-CNT- primero en un documento estratégico que lo va a aprobar en el mes de febrero, porque así está estipulado. Eso coloca nuestra matriz ideológica arriba de la mesa o en realidad, debo decir que la viene colocando desde hace más de 50 años, que es unitaria pero que tiene un punto de vista muy firme en cuanto a lo ideológico. Y en segundo lugar, tiene una hoja de ruta trazada en cuanto a las cuestiones que hay que defender. Uno de ellos es que tenemos la pretensión de que las empresas públicas sigan siendo palanca del desarrollo para el Uruguay, para el desarrollo nacional y esto supone tener empresas públicas fuertes, tanto en telecomunicación, en energía eléctrica, combustible, como el agua. El fortalecimiento de las empresas públicas tiene que estar en nuestro debate.

Fue un tema estratégico de la campaña electoral

Hubo un discurso muy predominante durante la campaña, de achicar las vacantes del sector público, dentro de esas vacantes sin duda están la administración central, los ministerios dentro de la administración central y las empresas públicas. Lo que hemos planteado en esta reunión es que haya un encuentro entre la OPP y el Ministerio de Economía con los sindicatos públicos, a los efectos de conocer de primera mano cuáles son los aspectos que se piensan restringir, porque naturalmente hay determinadas vacantes en el sector público que si llegaran a no cubrirse generarían un desastre en las empresas públicas. De forma tal que las próximas semanas, cuando ya el Presidente haya designado a su equipo completo de las empresas públicas, intentaremos generar esa reunión. Por otra parte, en el tema de la vivienda, nosotros dijimos en la reunión con Lacalle Pou, que tanto en vivienda como en salud pública, no tenemos ningún inconveniente en hablar con cualquier ministro electo designado por el Presidente. Explicamos que lógicamente tanto salud como vivienda son preocupaciones para el movimiento sindical y que para el movimiento sindical, no representa un impedimento al diálogo que los ministros designados en estas áreas fueran de Cabildo Abierto. Naturalmente hay cosas que nos preocuparon en relación a algunas de las intervenciones de algunos miembros de Cabildo Abierto, pero han sido designados ministros y nosotros gustosamente vamos a tratar de comunicarnos  con esos jerarcas  a los efectos de generar reuniones de trabajo a los efectos de generar mejores condiciones para atender especialmente a los sectores más débiles de la sociedad. De forma tal que esperamos que estos temas sean todos abordados en el corto plazo con el gobierno electo.

En la reunión hubo gestos y señales importantes

El primero fue reconocer por parte del gobierno, en la voz del secretario de la Presidencia, que la única organización sindical que existía en el Uruguay era el PIT-CNT, y esto en sí mismo es un reconocimiento a lo que es la realidad, pero la realidad a veces hay que ponerla en palabras. Y si hay un solo movimiento sindical, será el movimiento sindical con celeridad y con sus sindicatos de base y federaciones que irá abordando tema por tema. Nadie le puede decir al movimiento sindical que no se ha comprometido todo el tiempo con la vivienda, con la salud, con la educación. A nosotros no se nos ocurre como y no hemos encontrado ningún ejemplo en el mundo donde se puede formular una reforma educativa sin la participación de maestros, profesores y funcionarios. Si va a haber una reforma y lo que se quiere es una transformación, si se pretende ir al fondo y llegar a los sectores más vulnerables -aquellos con mayores dificultades de aprendizaje- van a tener que hablar con los actores, de forma tal que se posibilite llegar a un acuerdo. Y esto debería ser parte de la premisa de los gobernantes electos para dirigir la educación. Como hay vínculos que vienen de años, nos conocemos y sabemos cómo dialogar. Hay miradas que ayudan a superar obstáculos cuando las diferencias nos distancian. Estas miradas te permiten también a lo largo del tiempo construir valores que no tienen nada que ver con las afinidades partidarias, sino con las pertenencias individuales, con las sensibilidades humanas que cada uno de nosotros tiene. Podrás estar más o menos de acuerdo, pero nuestra actitud siempre será la de conversar. Porque los acuerdos llegan a partir del diálogo. Si las personas no se movieran de su posición original no habría nunca un acuerdo. El acuerdo parte de la base de que las personas se tienen que mover de su posición original y eso en cierta medida es negociar. Eso es lo que se llama el arte de la negociación, que es buscar un punto donde las parte puedan sentir que lograron avanzar. Eso es clave para la construcción democrática. ¿Por qué  Uruguay es una democracia plena en relación a otras realidades en América Latina? Porque hay libertad de expresión, hay libertad de asociación, porque hay sindicatos fuertes, una institucionalidad potente, porque hay un Estado potente, hay partidos históricos y éstas cosas son cosas que hay que preservar. Hoy hablábamos de esos relatos que van construyendo un odio hacia los sindicalistas. Lo intentan. Pero preocupa que en realidad pueden llegar a generar debilidades en los sistemas democráticos y esto es muy penoso. A mí me da mucha pena cuando los leo porque lo que describen no es la realidad. No es lo que hemos vivido a lo largo de la historia del país. La entrañable Teresita González puede decir con claridad cómo nos portamos en el medio de aquella  crisis (2002), cuando no sabíamos siquiera si se iba a cobrar el salario. No se le puede reprochar al movimiento sindical falta de seriedad porque en el 2002 mientras (el entonces presidente) Fernando De la Rúa se fue en un helicóptero del gobierno de Argentina, en Uruguay, en 2005 el doctor Jorge Batlle le entregó la banda presidencial al doctor Tabaré Vázquez. Batlle terminó su periodo de gobierno, nadie incendió la pradera y estas cuestiones parece que nadie las quiere analizar. Analizan al movimiento sindical con una mirada hemipléjica. Miran el costado que a ellos no les gusta.

Hay una realidad casi silenciosa, una construcción social, solidaria y cultural del PIT-CNT rara vez aparece en los medios

Exacto. Hay una parte del movimiento sindical que lucha y otra que construye ideas, que tiene una piscina donde van los niños con discapacidad en AEBU, que tiene por todas partes lugares de vacaciones para los trabajadores, que tiene hogares estudiantiles para que los hijos de los trabajadores del interior vengan a estudiar a Montevideo, son todas facetas desconocidas del movimiento sindical. Se habla poquito en los medios de las brigadas solidarias de AUTE y del SUNCA, de la participación de los zonales en distintas áreas de Montevideo y del interior para construir obra social. Soy hincha de todo lo que hace el movimiento sindical. No puedo tener una sola mirada y soy hincha estando en la dirección sindical o como si no estuviera. Siento que el movimiento sindical le ha hecho tanto bien a la Nación que cualquiera de nosotros tiene que estar orgulloso del lugar en el que está. Yo todos los días me levanto con el orgullo de ser parte del PIT-CNT.

Modificado por última vez en Lunes, 13 Enero 2020 22:19
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