La historia continúa

Viernes, 08 Diciembre 2017 18:03
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Las palabras guardadas surge desde la necesidad de contar, escribir y transmitir relatos e historias. El proceso inicial de contar y compartir, se fue canalizando en una publicación colectiva producto de tres años de trabajo del Taller Ex Presar que dirige Luis Masci. Este taller que contó con el apoyo del Ministerio de Educación y se desarrolló en Crysol, se constituyó a partir de un grupo de expresos políticos , familiares e hijos de desaparecidos, que resistieron a la dictadura y sufrieron en carne propia las violaciones a todos sus derechos humanos durante su reclusión en instalaciones militares y centros clandestinos, en el marco del Operativo Morgan llevado adelante por la OCOA.

Antonia Yáñez, una de las autoras de “Las palabras guardadas” contó al Portal del PIT-CNT sobre las emociones vividas desde el día que se presentó públicamente el trabajo de tanta gente y tantos años.

“Lo que sucedió con estos relatos guardados fue muy interesante y es parte de una experiencia bastante diferente a lo que podíamos imaginar. Desde el 2005 hasta el presente, primero con las Marcas de la Memoria, el trabajo desde la Asociación de Amigos del Museo de la Memoria, fueron todas experiencias muy interesantes pero este libro es un fenómeno diferente. Primero nos significó mucho esfuerzo, porque inicialmente hubo que reunir los materiales pero luego lo que significó preparar la edición. Hasta finalmente el vértigo de las presentaciones. Hemos vivido un proceso muy intenso y cargado de emociones”.

Antonia contó que la gente ha tomado el libro y las historias como suyas. Quieren compartirlas. Hay quienes piden espacios para difundir y llevar “Las palabras guardadas” para que jóvenes y quienes no vivieron la dictadura conozcan estas páginas que transmiten otras vivencias. “Quieren hacer especies de tertulias que vinculen lo que sucedió pero desde la mirada de ahora, de los jóvenes, que baje a la tierra lo de cierta mística sobre los presos con la realidad actual y esto que se ve en el libro. Es interesante el fenómeno de poder contar cómo se vivieron algunas situaciones desde la intimidad y ahora poder contarlas. Claramente esto nos abre otras posibilidades, y que otra gente se anime también a contar algunas vivencias”.

La transmisión de la memoria se teje día a día, y se construye desde cada espacio que se pueda lograr. Yáñez entiende que este libro es “un material concreto que interpela desde un lugar de cosas que no han sido muy dichas. Aquí hay historias con esa parte de la denuncia, lo difícil, pero también interpelan a los jóvenes de hoy sobre qué sucede con un país que primero creyó que nunca iba a haber una dictadura, luego la sufrió, y 40 años después ellos se los están planteados desde sus propias vidas. Y las nuevas generaciones tienen su propia mirada sobre estos temas y de lo que se trata es comprender que la historia sigue también a través de las nuevas miradas”. ¿En qué parte pueden contribuir estos relatos? “De pronto contando cuestiones desde la sencillez más entrañable, que pasen por la emoción y no por la mera denuncia”.

El pasaje del relato a la literatura se adoptó deliberadamente pensando en que había que profundizar los lazos y las formas de transmisión, para no quedarse en lo meramente testimonial. “Hay mucha historia puesta en este libro y veremos si podemos recoger, por ejemplo a través de las tertulias, las respuestas de quienes lo vayan conociendo”. 

Modificado por última vez en Miércoles, 13 Diciembre 2017 00:01
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