Los “niños” del exilio siguen haciendo historia

Jueves, 23 Noviembre 2017 17:58
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El 26 de diciembre de 1983 la dictadura cívico-militar, que se había impuesto a sangre y fuego una década antes, recibió por parte de la inmensa mayoría de ciudadanos una nueva lección de democracia y libertad. Ese día miles de personas reciben en el Aeropuerto de Carrasco  y acompañaron por las calles a 154 niños y adolescentes uruguayos que venían del exilio político, al cual fueron sometidos sus padres, familiares y amigos. Entre ellos venían hijos de ciudadanos comunes, sindicalistas y políticos que fueron secuestrados por los militares, algunos de los cuales aún siguen desaparecidos.

Gabriel Melgarejo, Secretario Ejecutivo del PIT-CNT, es uno de esos 154 niños que en 1983 llegó del exilio al Uruguay. En diálogo con el Portal recordó que a lo largo de estos años se han realizado una serie de homenajes públicos y privados para recordar un hecho que generó una adhesión muy importante de los ciudadanos. Los cuales de forma permanente los rodearon y reclamaron el regreso al país de sus familiares directos. En 1983 se venían desarrollando hechos políticos y movilizaciones muy importantes en defensa de la democracia. Los actos que se han realizado hasta el momento, a la hora de recordar ese 26 de diciembre, han sido promovidos por la clase política y llegó un momento en el cual muchos de quienes llegaron en ese viaje plantearon llevar adelante una jornada distinta.

Es por eso que a 34 años de lo que se llamó el reencuentro con los exiliados, en este caso los hijos, “recientemente realizamos un encuentro a fin de fortalecer el sentido de resistencia contra la dictadura que significó y se convirtió ese viaje. Esos niños, que hoy son hombres y mujeres, sintieron la necesidad de, como forma de agradecimiento, juntar a los padres y organizadores de ese reencuentro. Luego de tantos años algunos ya no están entre nosotros y por eso queremos hacerle un reconocimiento en vida por hacernos vivir una experiencia impresionante”, subrayó el entrevistado.

Melgarejo indicó que el pasado domingo “nos juntamos más de 100 personas a fin de recordar el encuentro con nuestro pueblo y reivindicar una gesta que, para mí, fue una de las más importantes que se realizaron en ese 1983 y que tuvieron como protagonistas al pueblo uruguayo, como fueron el acto del 1º de mayo organizado por el PIT, la marcha de Asceep, el acto en el Obelisco y la huelga de hambre de Germán Araujo. La sociedad entera, en su gran mayoría, reclamaba democracia, libertad y amnistía”.

Un viaje sumamente cuidado

Consultado el Secretario Ejecutivo de la central sindical sobre si esos niños fueron utilizados en ese momento, reconoció que “objetivamente padecimos un grado de utilización. Esa movida buscaba un fin y un objetivo político. Lo que destaco es que fue una movida sumamente cuidada y con un alto grado de responsabilidad. Los hoy cuarentones que vinimos en ese viaje y que nos estamos juntando, entendemos que no se trató de un acto de irresponsabilidad de nuestros padres. La delegación que llegó al Uruguay venía avalada diplomáticamente por el reino y el estado de España, venía con representantes políticos de todos los partidos de ese país. El avión pertenecía a la empresa, en ese momento estatal, de España y tenía frecuencias habituales con el Uruguay”.

Melgarejo subrayó que la delegación venía con representantes y avalada por Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), contaba con integrantes de la Cruz Roja Internacional y un respaldo periodístico muy importante a nivel internacional. “Lo peor que nos podía hacer la dictadura en ese momento era no dejarnos abandonar el avión cuando estuviéramos en el Aeropuerto de Carrasco y enviarnos nuevamente para España. A esto se le debe sumar la visita que haría el rey de España unos días después y la dictadura estaba muy interesada en no generar problemas ya que demostraría que a nivel internacional no estaba tan aislada. Hasta esto les salió mal a los golpistas, ya que el rey de España se entrevistó con los representantes de los familiares, de los partidos proscriptos y condenó la falta de libertades que imponía el régimen cívico-militar. Por todos lados le salió el tiro por la culata a los dictadores”.

Agregó el entrevistado que “para nosotros es muy importante decirle a nuestros familiares que actuaron de forma responsable y nos cuidaron mucho a la hora de planifica el viaje el 26 de setiembre de 1983 a nuestro país. De cual fuimos expulsados por ser hijos de quienes no estaban de acuerdo con el golpe de estado, la dictadura cívico-militar. Se trató de un acto valiente y sumamente responsable. Se contaba con un respaldo muy importante a nivel internacional y por eso se concretó la llegada nuestra al Uruguay. Podemos agregar, con mucha convicción, que en la vida hay que tomar partido por las cosas. Hay quienes toman partido y otras no, sin embargo las que dicen que no toman partido están haciendo lo contrario a lo que dicen”.

Interrogado Melgarejo como vivió esa experiencia afirmó que fue algo “impresionante y que me dejaron marcado a fuego. Desde la llegada al aeropuerto al recibimiento en la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) se consumieron seis horas. La gente en las calles nos demostraba su alegría al darnos la bienvenida y nos decían que muy pronto nuestros familiares retornarían al Uruguay. Con el correr de los días visitamos distintas organizaciones y lugares, como la rural del prado, sindicatos, el Estadio Centenario, entre otras reuniones de agasajo que recibimos. Junto a Daniel Villar, hijo de Hugo Villar, como representantes del colectivo de los niños fuimos a visitar a Germán Araujo que se encontraba llevando adelante una huelga de hambre por la resolución de la dictadura de cerrar CX 30”.

A modo de reflexión el integrante del reencuentro con los exiliados destaco que para los niños que “participaron en el viaje no tenían una seña de identidad y la convivencia con la gente se convirtió en el bichito que luego los hizo volver al país. Más allá de que algunos regresaron y luego volvieron al país del exilio”

Organizadores

Melgarejo recordó que la idea de traer a hijos de exiliados al Uruguay surgió en una conversación que se realizó antes de que comenzara un encuentro de la Internacional Socialista en Portugal. Previo a la reunión se produce el asesinato de uno de los dirigentes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y a esto se suma que en Europa existía toda una movida para salvar a niños que se encontraban en los campamentos de Sabra y Chatila. En este marco el, en ese momento, Secretario General de la Juventud del PSOE, Quico Mañero, y Alberto “Yuyo” Melgarejo (padre de Gabriel) comentaron la posibilidad de llevar a niños de exiliados políticos a Uruguay. Esto se convertiría en una actividad más de los uruguayos que estaban exiliados, los cuales “siempre estuvieron muy bien organizados y combativos a la hora de reclamar democracia en nuestro país”.

Mientras en Europa se venía armando el viaje “llega a España Víctor Vaillant, integrante del equipo editor del semanario Convicción de Uruguay, publicación que tenía como referente a José Pepe D´Elía y respondía a la CNT y al PIT. Se le comenta la novedad y le piden reserva. Lo cierto es que cuando vuelve a nuestro país redacta una nota que va en la contratapa del semanario y a raíz de esa “filtración” de la información se desencadena un proceso que lleva a crear en Uruguay la Comisión del Reencuentro, integrado por distintos referentes. Entre los referentes estaban familiares de los exiliados, Ernesto de los Campos, Zelmar Lissardy, entre otros dirigentes sociales, sindicales y políticos.

Hitos importantes de la resistencia

Para los uruguayos 1983 se convirtió en un año bisagra a la hora de salir masivamente a la calle o mantenerse “preso” en  su casa. La huelga general durante 15 días que inició el movimiento sindical en 1973, cuando se instala formalmente la dictadura, sembró la semilla que florece con todo su esplendor cuando el último domingo de noviembre de 1980 cerca del 60% de los ciudadanos rechazó la reforma constitucional impulsada por los violadores de los derechos humanos. En 1982 el dólar se disparó y los sectores privilegiados hasta ese momento por la dictadura, como él rural, también se plegaron al reclamo de democracia.

La ley número 15.137 de Asociaciones Profesionales, aprobada el 21 de mayo de 1981 y llamada ley Bolentini, contribuyó a que los trabajadores por empresas pudieran organizarse de forma legal. Desde la Comisión Nacional de Derechos Sindicales (CNDS), que lideraba José Pepe D´Elía, se asesora a los sindicatos de primer grado.

Este trabajo organizativo lleva a que el resto de las organizaciones populares se comenzaran a mostrar públicamente, la clandestinidad comenzaba a quedar en segundo plano. Al disparador en 1983 fue el masivo acto del 1º de mayo que lleva adelante el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT); luego se profundizan los caceroleos y apagones voluntarios; el 25 de setiembre la Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Enseñanza Pública (Asceep) llevó adelante una multitudinaria marcha y un acto en el Estadio Franzini como fin de lo que se llamó la “Semana del Estudiante”; José Germán Araujo, director de CX 30 “La Radio”, recibe el 10 de octubre en Madrid (España) el premio internacional España; el 16 de octubre organizado por el PIT se lleva adelante el primer paro general de 10 minutos; la dictadura el 9 de noviembre muestra toda su violencia al reprimir a miles de uruguayos que reclamaban democracia y libertad; el 17 de noviembre desde las páginas del semanario Convicción se lanzó la idea de organizar la visita de hijos de nuestros compatriotas perseguidos por la dictadura; el 27 de noviembre Alberto Candeau emocionó al país al leer una proclama en reclamo de democracia y solicitando la libertad de los presos políticos, elaborada por los partidos políticos, en el Obelisco; el 17 de diciembre las fuerzas represoras ocupan los estudios de CX 30 y corta su trasmisión, lo que llevó a que Araujo comenzar una huelga de hambre en un apartamento ubicado en 18 de Julio y 8 de Octubre; el 26 de diciembre llegan 154 niños y adolescentes uruguayos que venían del exilio al Aeropuerto de Carrasco.

Todo esto era acompañado por clausuras que realizaba el gobierno de facto a los medios de comunicación que no eran cómplices de la dictadura. 

 

Modificado por última vez en Jueves, 23 Noviembre 2017 22:12
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