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Aporte central al XII Congreso sobre situación internacional y regional

Situacion internacional y regional

 

El crecimiento mundial ha registrado una desaceleración durante los primeros meses del año, alcanzando un ritmo anual cercano al 3%, casi medio punto por debajo del estimado para el segundo semestre de 2014. Este ritmo de enlentecimiento se explica basicamente a partir de la desaceleración de la economía de Estados Unidos., el menor dinamismo de China y el deterioro de la actividad en algunos de los principales países emergentes (es el caso de Rusia, Brasil pero no el de India), que no ha podido ser compensada con el mejor comportamiento relativo de la eurozona y Reino Unido.

La diferenciación entre áreas geográficas y ramas de actividad sigue estando presente en el patrón de crecimiento mundial en el inicio de 2015.En todo caso, se mantiene un escenario de crecimiento global moderado, que no se aleja del promedio de los últimos dos años, sin tensiones inflacionistas a nivel global y con diferenciación entre distintas geografías. En todo caso, la falta de tensiones inflacionistas hace previsible una subida de tipos de interés, aunque estabilizandose luego en forma muy gradual. En la eurozona, aunque los riesgos de deflación son bajos, las expectativas de inflación a medio plazo siguen lejos del objetivo de estabilidad del Banco Central Europeo (BCE).

Por su parte, en las economías emergentes, la dinamica casi generalizada de las políticas monetarias para apoyar el consumo interno está teniendo impactos distintos. El margen de maniobra del que disponen está limitado por el grado con el que la depreciación reciente de sus divisas se puede terminar trasladando a la inflación y por los efectos que una caída de rentabilidades puede tener sobre la financiación del déficit por cuenta corriente. Además, una depreciación intensa de las monedas puede terminar comprometiendo el servicio de la deuda externa.

Con todo, el contexto global de crecimiento sigue siendo favorable. En el escenario más probable, el PIB mundial se acelerará hasta alcanzar un avance del 3,9% en 2016 gracias al soporte de las economías desarrolladas, que obtendrían su mejor registro desde 2010. En el caso de las emergentes, dada la desaceleración tendencial de China, sus mejores perspectivas para el próximo año residen en el efecto arrastre de las economías desarrolladas sobre el comercio mundial, el aumento progresivo de los precios de las materias primas y un endurecimiento de las condiciones financieras. Con todo, y pese a que las políticas económicas continuarán siendo acomodaticias, los riesgos a la baja para el crecimiento mundial persisten.

En primer lugar, por los conflictos geopolíticos que puedan suponer disrupciones de la actividad en Oriente Medio o el Este de Europa (Ucrania y Rusia) y que podrían tener un impacto global a través de canales financieros y de expectativas. En segundo lugar, la desaceleración de China, si es aún más acusada de lo esperado y lleva a estímulos que retrasen el necesario proceso de ajuste en sectores altamente endeudados o con elevada dependencia del mercado inmobiliario. En tercer lugar, pero no por ello menos relevante, la incertidumbre sigue estando presente en el área del euro.

A la valoración positiva de los avances en la unión bancaria y al fortalecimiento del ciclo económico, se contrapone el riesgo de la falta de acuerdo entre Grecia y las autoridades europeas para garantizar la financiación del país sin comprometer la agenda de reformas orientadas a mejorar su capacidad de crecimiento y asegurar su suficiencia financiera. Si el desacuerdo llega a producir incumplimientos en el servicio de la deuda griega se abriría un escenario que podría terminar con el evento extremo de salida de Grecia de la eurozona, pero que en cualquier caso pondria a prueba la capacidad del BCE para evitar el contagio financiero y de las autoridades para mostrar su compromiso con un fortalecimiento adicional de la unión monetaria.

América Latina, por su parte, ha dejado atrás las elevadas tasas de crecimiento económico de la década pasada. El debilitamiento de la demanda mundial ha pesado sobre el desempeño económico de América Latina. De hecho, se espera que el crecimiento en América Latina disminuya por quinto año consecutivo; ubicándose por debajo del 1% este año -aunque existen claras divergencias entre el norte y el sur de la región- según las últimas proyecciones regionales presentadas por el FMI. De hecho, las perspectivas a corto plazo de América del Sur siguen siendo relativamente débiles, con contracciones del producto proyectadas en tres de las economías más grandes —Argentina, Brasil y Venezuela— en 2015, mientras que solo Chile y Perú registrarían un repunte del crecimiento.

En cambio, se proyecta que el crecimiento se mantenga estable en América Central y el Caribe, y se fortalezca en México. En cambio, se prevé para el año 2016 una recuperación moderada del crecimiento regional del orden de 2%. De todos modos persisten las dudas. Tres canales principales habrían de afectar a las economías de América Latina en este escenario: una reducción del volumen de comercio exterior, una eventual caída de los precios de materias primas y la normalización en las condiciones financieras de acceso al crédito. En efecto, un mayor debilitamiento de los precios de las materias primas, tal vez vinculado con una desaceleración más pronunciada de la inversión en China, acentuaría las presiones sobre los exportadores netos de materias primas de América del Sur.

Un crecimiento mayor que el esperado en Estados Unidos beneficiaría a sus principales socios comerciales en la región, en particular a América Central y México, pero también podría acelerar a un ritmo más intenso del previsto actualmente la normalización de la política monetaria de Estados Unidos. Asimismo, el prolongado debilitamiento de la actividad económica también acentúa el riesgo de que se cometan errores en términos de políticas internas.

Bajo ese contexto, se proyecta que las tendencias de crecimiento entre las economías financieramente integradas —Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay— diverjan a futuro, reflejando distintas exposiciones a los mercados internacionales de materias primas y otros factores específicos de cada país. Brasil está atravesando la peor recesión en más de dos décadas, con una contracción esperada del producto del 1%este año. De hecho, existen varios factores que incrementaron su volatilidad. Entre ellos, la caída de los precios de las commodities, el escándalo Petrobras, y la apreciación del dólar en el mundo, está incentivando el retorno de capitales hacia los mercados de los países desarrollados.

México, la segunda economía más grande de la región, enfrenta perspectivas comparativamente favorables. Se espera que el PIB crezca 3% este año. Entre las demás economías financieramente integradas, Chile, Colombia y Perú enfrentan dificultades relacionadas con la disminución de los precios de exportación de las materias primas y la consecuente caída de la inversión corporativa.

Las condiciones económicas en algunos de los demás países exportadores de materias primas (menos financieramente integrados) de América del Sur siguen siendo particularmente desafiantes. Venezuela entró en recesión a principios de 2014 y se prevé que sufra una grave contracción en 2015.

En Argentina, las presiones cambiarias se han atenuado recientemente, pero aún así se proyecta una reducción moderada del producto en 2015, lo que extendería la desaceleración del año pasado. Las cuentas públicas se han debilitado en la mayoría de los países, por lo cual no parece aconsejable una mayor expansión fiscal para impulsar el crecimiento. La región sigue manteniendo la tendencia alcista del gasto público por el Gobierno Central de los últimos años. De modo, que la flexibilidad cambiaria parece jugar un rol fundamental para facilitar el ajuste. Una prioridad para los gobiernos parece ser abordar los problemas estructurales para impulsar la inversión, la productividad y el crecimiento potencial.

Avances ambiciosos

La región necesita realizar avances ambiciosos tanto para incrementar la productividad como para continuar con la reducción de la desigualdad y la pobreza. En este sentido, es fundamental mejorar las capacidades de los trabajadores actuales y futuros, tanto a través del sistema educativo tradicional como a través de la educación y formación técnico profesional.

De todos modos, América Latina parece capaz de acomodarse al incremento paulatino de las tasas de interés y al ligero retroceso del precio de las materias primas sin un peligro de crisis, en un contexto de reactivación del crecimiento en las economías avanzadas. No obstante, el escenario no está exento de riesgos. Quizás el más evidente es que el alza en las tasas de interés sea más acelerada que la esperada, incrementando la volatilidad en los mercados de capitales y generando nuevas reversiones en los flujos de capital. Asimismo, existe el riesgo de una mayor caída en el precio de las materias primas como resultado de una desaceleración más intensa de China.

Otras economías de América del Sur sin embargo, se encuentran en una posición externa algo más vulnerable a un deterioro mayor del precio de las materias primas. Entre ellas, Argentina y Venezuela, donde la amortización de los compromisos de deuda externa y la salida neta de capitales del sector privado han hecho que el saldo de los flujos externos se haya tornado negativo con el deterioro de la cuenta corriente.

Esto ha generado una importante caída en los activos externos en ambos países en los últimos años, especialmente en Argentina en ausencia de acceso al financiamiento en los mercados internacionales. De modo que se preve en el corto plazo, que la región registre tasas de crecimiento más modestas que las registradas en la década previa, con pocas probabilidades de caer en una crisis. El desafío se centra en asegurar la capacidad de respuesta ante escenarios más adversos. Las actividades requeridas para el ensanchamiento del espacio fiscal van a ser diferentes en cada país de la región, pues las condiciones iniciales no son homogéneas ni comparables entre los países.

No obstante, los desafíos más importantes se concentran en el largo plazo. La cuestión es si este escenario de desaceleración económica es sólo temporal, o si pronto se volverá a la tasa de crecimiento potencial, tradicionalmente estimada en el rango del 3% al 4%. Si la región permanece en tasas de crecimiento más modestas, el cierre de la brecha de ingreso con economías de la OCDE o el mantenimiento del ritmo de reducción de pobreza y desigualdad será muy difícil de conseguir.Mejoras en la productividad y en innovación, la diversificación productiva, políticas que ayuden a cerrar las brechas de infraestructura, o medidas de inversión en capital humano y creación de empleo formal son claves.

Cada país debe diseñar su propio programa de reformas, sabiendo que en ocasiones no es fácil lograr al mismo tiempo un incremento de la productividad y una reducción de la desigualdad. Estas reformas deberán garantizar una mejoría de las capacidades de los trabajadores.

En ese sentido, se ubican los cometidos de la UNASUR. Este proceso sudamericano de integraciòn, compuesta por 12 países de Amèrica del Sur, tiene por objeto construir un espacio de integración en lo cultural, económico, social y político. Su desafío es eliminar la desigualdad socioeconómica, alcanzar la inclusión de sus socios, aumentar la participación ciudadana, fortalecer la democracia y reducir las asimetrías existentes, considerando las soberanía independencia de los Estados.

Foro de participación ciudadana

Así pues en agosto 2013 los presidentes miembros aprobaron el establecimiento del Foro de Participación Ciudadana como nuevo espacio de integración para promover la participación de los actores sociales en las desiciones de los Estados miembros y en la elaboraracion de políticas de integración Suraméricana.

Este foro tuvo su primera reunión en de agosto de 2014 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia; con el fin de definir su estructura, su funcionamiento, cuáles serían sus cometidos, etc. Dentro de sus fines esta Sustentar e impulsar la conformación y constitución de la Ciudadanía suramericana de UNASUR y la de impulsar acciones que promuevan la incidencia real de la participación ciudadana en las decisiones concernientes a las políticas públicas de interés común en la región, entre otros.

Esta primera experiencia no fue buena, ya que se quizo imponer un modelo desde algunos gobiernos presentes en representación de sus puntos focales (miembro de cancillería). Por ello, organizaciones sociales de Brasil, Argentina y Uruguay mantuvieron durante todo el foro su discrepancia antes este formato. La coordinación del mismo paso para Uruguay, ya que tienemos la presidencia pro tempore de UNASUR, y celebrará el II Foro de Participación Ciudadana en Noviembre 2015.

Junto con las organizaciones sociales y sindicales nacionales y regionales, se viene articulando con el fin de presentar una propuesta alternativa de funcionamiento de este Foro para mejorar la participación e incidencia de todos y todas las organizaciones. Entre nuestros objetivos esta la creación del Consejo de Trabajo de UNASUR, herramienta fundamental para la lucha de nuestros derechos como trabajadoras y trabajadores.

El movimiento sindical no puede estar fuera de los procesos de integración, y mas aun cuando la sociedad civil tiene un espacio para incidir. Los trabajadores debemos borrar las fronteras y pensar en una patria grande, donde todos articulemos nuestras fuerzas fortalecer la integración regional, en buscar la justicia social de nuestros pueblos.

MERCOSUR

Por su parte, el MERCOSUR en los últimos años ha entrado en una meseta de la cual no ha logrado salir, las respuestas se pueden dar por las diferentes realidades nacionales que han obligado a algunos países mirar para dentro descuidando la integración regional. Así mismo es importante ver, que hoy los países del bloque seguimos pagando resabios que nos ha dejado la política neoliberal de los años 90, sin lograr enfatizar todas las políticas sociales y laborales que se habían comprometido cuando asumieron los gobiernos progresistas de la región.

En clave económica, aun con este escenario adverso, el bloque regional sigue siendo el principal destino de nuestras exportaciones, con el 30% a diciembre de 2014, inclusive viendo el descenso en las exportaciones a Argentina y recientemente a Brasil.

En el plano de los derechos laborales, en el marco de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (CCSCS) – articulación de 15 centrales sindicales de 6 países de la región - se ha logrado avanzar en la revisión de la declaración laboral que hacía años estaba trancada por los empresarios. Se espera en julio 2015 llevar la nueva Declaración Socio laboral al GMC para su aprobación. Esto llevaría a que todos los trabajadores del MERCOSUR tengamos un piso de derechos laborales y sociales básico asegurado.

Dentro de la agenda de la CCSCS está la presentación de dos estudios, “Matriz Energética del MERCOSUR” y “Cadena Productiva dentro del MERCOSUR”, al Grupo de Integración Productiva del MERCOSUR para su discusión dentro del bloque.

Así mismo, vale resaltar la preocupación del movimiento sindical nacional y regional ante la declaración del canciller Nin Novoa, donde afirmo que se está en condiciones de presentar la propuesta de flexibilización del MERCOSUR ya que se cuenta con el apoyo de Brasil y Paraguay. Eso sumado a la incorporación de Uruguay a las negociaciones del TISA (Acuerdo Internacional de Servicios), podría llevar a fragmentar, incluso romper, el bloque regional.Se trata de un acuerdo o tratado que pretende liberalizar el comercio e inversiones en los servicios, y expandir “disciplinas regulatorias” en todos los sectores, incluyendo muchos servicios públicos.

Obviamente una fuerte regulación y supervisión de los servicios públicos y privados es fundamental para la democracia, el desarrollo y el interés público, pues todo esto sería afectado si existiese el acuerdo. De hecho, el desarrollo está en peligro cuando los servicios esenciales como salud, suministro de agua y energía, distribución postal, educación, transporte público, y otros, quedan en manos de corporaciones extranjeras que lo que quieren son ganancias, antes que prestar servicios en beneficio de los ciudadanos del país

De modo que ante –primero el estado de alerta y más tarde- rechazo absoluto de nuestra central frente al TISA, la CCSCS, manifestó su respaldo y compromiso con el movimiento sindical del Uruguay para batallar contra este tipo de tratados (o similares) en nuestra región. Pues en definitiva de lo que se trata, es de defender la soberania de nuestros pueblos.

 

 

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